La Organización Marítima Internacional (OMI) advirtió esta semana que aproximadamente 6,000 marinos permanecen atrapados en el estrecho de Ormuz, luego de que fuera suspendido el plan de evacuación debido a que ya no podía garantizarse la seguridad de los buques y sus tripulaciones.
El secretario general de la OMI, el panameño Arsenio Domínguez, informó al Consejo de la organización que, mientras estuvo vigente el operativo, fueron evacuados 136 buques con un total de 2,900 marinos.
Las embarcaciones utilizaron dos rutas alternativas, debido a que el esquema habitual de separación del tráfico marítimo no podía emplearse por la presencia de minas marinas.
Domínguez explicó que continúa solicitando garantías para que las embarcaciones puedan salir del estrecho sin riesgo de ataques.
Precisó que la Secretaría de la OMI mantiene conversaciones con los Estados de la región y representantes de la industria con el objetivo de reanudar el plan y restablecer las condiciones normales del comercio marítimo.
“Esto no es simplemente una cuestión de estadísticas marítimas. Detrás de las cifras están los marineros, y en algunos casos sus familias”, afirmó el secretario general durante el 137º período de sesiones del Consejo de la OMI, celebrado en Londres.
Domínguez reiteró que los buques civiles y sus tripulaciones no deben ser utilizados como moneda de cambio en conflictos geopolíticos.
La OMI también expresó preocupación por el costo de los seguros marítimos en la región.
Según Domínguez, las primas no se han reducido al mismo ritmo que los riesgos observados en el mercado y continúan reflejando el punto más alto de la crisis. Esta situación mantiene elevados los costos de los fletes y afecta especialmente a los países que dependen de la reanudación del comercio marítimo.
El secretario general señaló que, aunque se habían observado indicios de mejoría, tres buques fueron alcanzados el 7 de julio mientras transitaban por el corredor sur del estrecho de Ormuz. Ningún tripulante resultó herido, pero el incidente confirmó que los riesgos continúan.
Domínguez pidió a los Estados de abanderamiento, armadores y operadores mantener la cautela, realizar evaluaciones de riesgo antes de cada tránsito y evitar decisiones que expongan innecesariamente la vida de la gente de mar.

