La esperanza de vida de la población en América Latina y el Caribe se redujo a 72.2 años en 2021, 2.9 años menos que los 75.1 años que se tenían en 2019, antes de la pandemia de la covid-19, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El promedio de vida para los hombres se estableció en 68.8 años y para las mujeres en 75.8 años, cifras que son comparables a las que se tenían en 2004.
En América del Norte la esperanza de vida también disminuyó 1.8 años al pasar de 79.5 años en el 2019 a 77.7 años en 2021.
El informe del organismo destaca que estudios realizados en diversos países de la región han documentado una mayor letalidad de la covid-19 en los grupos en situación de vulnerabilidad, lo que incluye a las personas que residen en zonas de pobreza y de población indígena.

“La pandemia ha afectado directa e indirectamente a la salud de la población y ha amenazado el avance contra diversas enfermedades”, sostuvo Sebastián García Saiso, director del Departamento de Evidencia e Inteligencia para la Acción en Salud de la OPS.
Tras la pandemia se están midiendo las limitaciones a acceso y servicios de salud, en sistemas que ya estaban frágiles y con una población que poco asistía a los controles de salud.
Al ser consultado sobre el reporte de la OPS, el epidemiólogo Arturo Rebollón manifestó que “la gente a nivel regional ha dejado de acceder a estos servicios de salud de detección temprana... y está muriendo tempranamente”.
Agregó que ahora se están viendo enfermedades que eran silenciosas, que no tenían síntomas y que están llegando en etapas cada vez más tarde. “Se están diagnosticando hipertensión con cuadros de infarto, tumores malignos en etapas más tardías y enfermedades que antes se habían controlado como por ejemplo: tuberculosis, VIH y malaria”, añadió Rebollón.
La región de las Américas fue una de las que más sufrió los efectos de la pandemia, en comparación con la población mundial. Según el organismo, hasta el 31 de agosto del 2022, se registraron 175.7 millones de casos de covid-19 en la región (52%, mujeres; 48%, hombres), y 2.8 millones de fallecimientos.
Señala que si bien hay procesos de reforma y fortalecimiento del sector de la salud, hace falta reforzarlos.
“El bajo gasto público en salud es en promedio de 3.8% del producto interno bruto, lejos de la meta del 6%. Esto se ha reflejado en déficit de infraestructura y recursos humanos disponibles para la salud”, destaca.
García Saiso dijo que esperaba que la publicación sirva a los tomadores de decisiones para asesorar políticas públicas que permitan retomar el progreso hacia una mejor salud para todos.


