Panamá abogó este lunes en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para que se garantice la seguridad y el libre tránsito en la navegación marítima mundial, en medio de fuertes tensiones geopolíticas por los bloqueos en el Estrecho de Ormuz, que está afectando el comercio mundial y poniendo en riesgo la seguridad de marinos, tripulantes y embarcaciones.
El viceministro de relaciones exteriores, Carlos Hoyos, expresó que se ha incrementado la incertidumbre en el comercio mundial y se afectan las cadenas de suministro, lo que puede tener un impacto sobre los bienes y servicios que consume la población.
“La disrupción de rutas marítimas críticas genera impactos inmediatos sobre el comercio internacional y la seguridad energética mundial”, dijo Hoyos sobre los problemas de navegación en el estrecho de Ormuz.

A su vez, el viceministro Hoyos expuso en el Consejo de Seguridad que es fundamental que se respeten las decisiones soberanas adoptadas por los países, en este caso Panamá, en relación con la gestión de infraestructuras estratégicas como puertos y actividades logísticas comerciales.
Sostuvo que es el país observa con preocupación el incremento en la detención de buques con bandera panameña en determinados países.
“Panamá observa con preocupación ciertas tendencias recientes en la intensificación de inspecciones a buques de una determinada jurisdicción, incluyendo el incremento significativo de detenciones de buque de bandera panameña”, dijo Hoyos en alusión a lo que ocurre en los puertos chinos donde se han incrementado las inspecciones y detenciones de buques abanderados en Panamá.
Según datos de Asia Pacific Computerized Information System (Apcis), que procesa información relacionada con el transporte y los movimientos portuarios en esa región, en marzo el 74.19% de las 124 embarcaciones detenidas en los puertos de China portaban la bandera de conveniencia de Panamá, es decir 92 buques.
Hoyos precisó que la marina mercante no debe ser objeto de presiones políticas ni económicas. “Cualquier desviación de estos principios introduce incertidumbre, afecta la confianza y genera riesgos adicionales para la estabilidad de las cadenas de suministros globales”.
Rechazo a los ataques
El viceministro indicó ante la ONU que ninguna ruta marítima crítica debe ser amenazada ni utilizada nunca como un instrumento de presión o coerción.
Hoyos llamo a la buscar una rápida solución a las tensiones que están afectando las rutas marítimas mundiales.
“Frente a estos desafíos actuales, Panamá considera prioritario impulsar desde este consejo la reducción de tensiones y el cese de hostilidades por todas las partes, mediante el diálogo y soluciones negociadas".

Dijo que es vital reforzar el respeto al derecho internacional, en particular a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, Convemar, incluida la libertad de navegación y el tránsito seguro por rutas marítimas críticas.
El viceministro Carlos Hoyos condenó enérgicamente los ataques ocurridos en el Estrecho de Ormuz contra embarcaciones de distintas banderas, incluidas las panameñas, subrayando el impacto directo sobre la seguridad de la navegación internacional.
“Panamá condena los ataques registrados en el Estrecho de Ormuz contra las embarcaciones de bandera panameña”, en un contexto de crecientes tensiones que afectan rutas marítimas clave.
Relató que desde inicios de marzo de 2026, varios buques de bandera panameña han sido objeto de incidentes que comprometen la seguridad en el mar. Entre ellos figuran el Euphoria, atacado sin causar daños a su tripulación, y el MSC Francesca, interceptado y retenido cerca de la costa iraní. Aunque los tripulantes se encuentran a salvo, la situación ha sido calificada como injustificada, lo que refuerza la preocupación de Panamá por la vulnerabilidad de sus naves frente a escenarios geopolíticos complejos.
Hoyos reiteró el llamado de Panamá a una solución inmediata mediante canales diplomáticos y acciones coordinadas. “instamos a las autoridades iraníes a proceder a la liberación inmediata a todos los buques detenidos”, insistiendo en la necesidad de preservar el respeto al derecho internacional y evitar precedentes que debiliten la seguridad marítima global.


