La inversión extranjera directa (IED), uno de los principales motores para generar empleo, transferir tecnología y ampliar la capacidad productiva de un país, continúa sin recuperar en Panamá los niveles observados antes de la pandemia.
Las cifras correspondientes al primer trimestre de 2026 muestran que el flujo de capitales hacia la economía panameña cayó 61.5% en comparación con igual período del año pasado, un desempeño que contrasta con el dinamismo observado en otras economías de Centroamérica y República Dominicana, donde la captación de inversiones mantiene una tendencia ascendente.

De acuerdo con las estadísticas de la Contraloría General de la República, entre enero y marzo de este año ingresaron al país 213.3 millones de balboas en inversión extranjera directa, muy por debajo de los 553.9 millones registrados durante el mismo período de 2025.
La cifra también se encuentra lejos del desempeño previo a la pandemia, cuando Panamá encabezaba la captación de inversión en Centroamérica gracias a su plataforma logística, financiera y de servicios.
El desempeño también representa un retroceso frente al cierre de 2025. Tras captar 803.8 millones de balboas durante el cuarto trimestre del año pasado, los flujos de inversión extranjera directa descendieron hasta 213.3 millones entre enero y marzo de 2026, lo que evidencia que el impulso observado al final del año anterior no logró sostenerse durante los primeros meses de este año.
El principal factor detrás de la caída fue el desplome de las utilidades reinvertidas, componente que tradicionalmente refleja la confianza de las empresas ya instaladas en el país.
La inversión extranjera directa en Panamá se desplomó con la pandemia en 2020 y, aunque mostró una recuperación parcial en los años siguientes, aún permanece por debajo de los niveles registrados antes de la crisis sanitaria.La inversión extranjera directa en Panamá se desplomó con la pandemia en 2020 y, aunque mostró una recuperación parcial en los años siguientes, aún permanece por debajo de los niveles registrados antes de la crisis sanitaria.

Mientras en el primer trimestre de 2025 estas reinversiones alcanzaron 661.8 millones de balboas, un año después se redujeron a apenas 41.8 millones, una disminución de 93.7%. Particularmente llamativo fue el comportamiento de los bancos de licencia general, cuyas utilidades reinvertidas pasaron de 315.9 millones a un saldo negativo de 67.1 millones de balboas.
Los bancos de licencia general, que históricamente representan uno de los principales receptores de inversión, pasaron de captar 317.7 millones de balboas en el primer trimestre de 2025 a registrar un flujo negativo de 71 millones en igual período de 2026, una contracción de 122.3%.
En contraste, las empresas de la Zona Libre de Colón aumentaron su captación de 42.7 millones a 71.2 millones, equivalente a un crecimiento de 66.7%, mientras que el grupo de otras empresas redujo sus flujos de 279.7 millones a 195 millones de balboas, una disminución de 30.3%.
Al revisar la composición de la inversión también se observan diferencias importantes. El componente de acciones y otras participaciones de capital, que corresponde a nuevos aportes de los inversionistas, aumentó de 43.2 millones a 166.9 millones de balboas, un crecimiento cercano al 286%, lo que indica que continuaron ingresando nuevos recursos al país.

Otro comportamiento positivo se registró en el componente denominado otro capital, integrado principalmente por préstamos entre empresas vinculadas y otras operaciones financieras entre inversionistas directos y sus filiales.
Este rubro pasó de un saldo negativo de 151 millones de balboas en el primer trimestre de 2025 a 196.2 millones en igual período de 2026. No obstante, la recuperación tampoco alcanzó para neutralizar el desplome de las utilidades reinvertidas, que terminó definiendo el resultado global del trimestre.
Para Luis Morán, economista y catedrático universitario, las cifras evidencian que la estrategia gubernamental de atraer inversión extranjera todavía no se refleja en los resultados.
“La inversión extranjera directa es uno de los sectores claves de la economía porque aporta capital, actividad económica y generación de empleo. Sin embargo, todavía no se observa ese dinamismo que muchos esperaban durante el primer trimestre”, señaló.

Morán considera que la promoción internacional del país, mediante giras oficiales y reuniones bilaterales, es importante, pero advierte que por sí sola no basta para convencer a los inversionistas.
“Las empresas buscan economías seguras, reglas claras, instituciones, baja corrupción, procesos ágiles y capital humano preparado. Panamá necesita seguir mejorando en indicadores como competitividad, digitalización de trámites y tiempos de respuesta”, sostuvo.
Añadió que la inversión extranjera responde mucho más al entorno de negocios que a las campañas de promoción. “Hay que crear las condiciones para que la inversión llegue. Eso implica reducir la tramitología, fortalecer la transparencia y mejorar la reputación internacional del país”, explicó.
El economista también considera que uno de los retos será lograr que las empresas instaladas en Panamá vuelvan a reinvertir sus ganancias.
“Cuando las compañías reinvierten sus utilidades están enviando una señal de confianza en el país. Eso significa más empleo, expansión de operaciones y mayor actividad económica.”
Morán agregó que la reciente implementación de la Ley de Sustancia Económica podría convertirse en un incentivo para que más empresas desarrollen operaciones reales desde Panamá, siempre que vaya acompañada por otras reformas.
A su juicio, la eventual salida del país de la lista gris de la Unión Europea también facilitaría la llegada de inversiones, especialmente provenientes del mercado europeo.

La presidenta de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), Giulia De Sanctis, coincide en que el comportamiento del primer trimestre no debe interpretarse como una salida masiva de inversionistas.
Explicó que la reducción responde principalmente a una menor reinversión de utilidades y no a una fuga de capitales.
“La caída de la IED en Panamá responde principalmente a una menor reinversión de utilidades. Las empresas obtuvieron menores ganancias, distribuyeron mayores dividendos a sus casas matrices, enfrentaron pérdidas contables o actuaron con mayor cautela ante la incertidumbre internacional, especialmente los bancos de licencia general, cuya reinversión pasó de 315.9 millones de balboas a un saldo negativo de 67.1 millones”, afirmó.
De Sanctis advirtió que una menor reinversión termina afectando directamente la economía porque reduce la expansión de operaciones, la adquisición de equipos, la contratación de personal y la demanda hacia proveedores locales.
“Además de continuar fortaleciendo las condiciones para atraer inversión, podría considerarse el impulso de grandes proyectos de infraestructura utilizando asociaciones público-privadas, junto con una mayor integración económica del territorio nacional, como mecanismos para dinamizar la economía y contribuir a la meta de generar 80 mil nuevos empleos”, indicó.

La dirigente empresarial señaló que la mejora reciente del riesgo país y la conservación del grado de inversión representan señales positivas, pero recordó que los inversionistas internacionales toman decisiones considerando muchos más factores.
“Los inversionistas también evalúan la tramitología, la seguridad jurídica, los costos operativos, la disponibilidad de talento, la infraestructura y la velocidad de ejecución, ámbitos en los que República Dominicana y Costa Rica han desarrollado estrategias sectoriales más consistentes y ecosistemas consolidados”, sostuvo.
Los resultados del primer trimestre de 2026 representan un desafío para una de las principales apuestas económicas del gobierno del presidente José Raúl Mulino. Durante su Informe a la Nación del pasado 1 de julio, el mandatario anunció la estrategia “Panamá Pa’ Ti”, cuyo eje central será la creación de 80 mil nuevos empleos privados mediante una alianza con el sector productivo.
Mulino enfatizó que esas plazas no provendrán del Estado, sino de nuevas inversiones, del crecimiento empresarial y del desarrollo de proyectos que impulsen la economía, con la construcción como uno de los sectores llamados a liderar esa recuperación.
Sin embargo, el comportamiento de la inversión extranjera directa durante el primer trimestre evidencia que alcanzar esa meta dependerá, en buena medida, de recuperar el apetito de los inversionistas.
Aunque el empleo también puede generarse a partir de la inversión nacional, la IED suele aportar proyectos de mayor escala, transferencia de tecnología, ampliación de operaciones y nuevas cadenas de proveedores.
De mantenerse la caída en la reinversión de utilidades y la llegada de nuevos capitales, el Gobierno enfrentará el reto de acelerar las reformas orientadas a mejorar el clima de negocios, reducir la tramitología y fortalecer la seguridad jurídica para convertir la meta de 80 mil nuevos empleos en un objetivo alcanzable.
Panorama regional
Mientras Panamá intenta recuperar terreno, Costa Rica y República Dominicana amplían su ventaja como principales destinos regionales de inversión extranjera.

En el primer trimestre de 2026, Costa Rica captó 4,584 millones de dólares, impulsados por la manufactura avanzada, las zonas francas, los dispositivos médicos y operaciones corporativas en alimentos y bebidas. República Dominicana recibió 1,536.7 millones, con crecimiento de 6.4%, apoyada en turismo, energía, minería y desarrollo inmobiliario.
Más atrás se ubicaron Guatemala, con 529.7 millones de dólares; El Salvador, con 217.9 millones pese a una caída interanual de 40.4%; y Honduras, con 213.4 millones, 27% menos que un año antes.
El comportamiento regional confirma que Panamá sigue sin recuperar la posición que tuvo antes de la pandemia, mientras sus competidores consolidan estrategias sectoriales en manufactura, turismo, energía y servicios de mayor valor agregado.
