La economía panameña crecerá a un buen ritmo incluso superior al promedio de la región de América Latina y el Caribe, aunque seguirá presionada por el aumento de la deuda pública y el peso del pago de los intereses por esas acreencias.
Así lo indica un informe de la calificadora de riesgo Moodys, que analiza las perspectivas y el panorama de la deuda soberana de los países de la región en un contexto de cambios políticos, tensiones geopolíticas y los intentos de varios gobiernos de poner en orden las finanzas públicas como en el caso de Panamá.
El reporte indica que el promedio de crecimiento del producto interno bruto (PIB) real de América Latina se estima en 2.5% apra el año 2026 y en 3% para el 2027 desde un crecimiento modesto del 2.8% en 2025.
Mientras que en el caso de Panamá que tiene una calificación crediticia Baa3 negativa por parte de Moody’s, junto a otros países, se espera que la economía crezca este año en 3.5% y para 2027 en 4.5%, perspectivas que comparte con República Dominicana, Paraguay, Guatemala y Costa Rica.
La agencia crediticia precisa que la economía de la región está afectada por las persistentes restricciones en inversión y productividad, pero no está tan expuesta a los efectos del conflicto que se produjo en el Medio Oriente.
Otro de los retos que ve Moddy’s en la región es la carga de la deuda, que genera altos costos en pago de intereses. El retraso en los recortes de tasas mantiene altos los costos de financiamiento y encarece el pago de intereses, que seguirá absorbiendo una proporción importante del gasto público, los ingresos fiscales y el PIB.
Moody’s señala que Panamá aún requiere un ajuste fiscal equivalente a 1% del PIB para estabilizar su relación deuda sobre el PIB.

La estimación refleja la diferencia entre el balance primario actual y el nivel necesario para impedir que la deuda siga aumentando, en un entorno en el que los costos de financiamiento permanecen elevados.
La agencia también destaca que el gasto por intereses de Panamá casi se duplicó, en la última década, al pasar de 10% del gasto público en 2016 a 18% en 2025.
Al cierre de mayo el saldo de la deuda pública de Panamá ascendió a $61,871.6 millones, disminuyó en $24.8 millones respecto al saldo registrado al cierre de abril de 2026.Sin embargo, la tendencia sigue en aumento en contraste con hace un año. El aumento de la deuda entre mayo de 2025 y mayo de 2026 fue de $5,715.7 millones, al pasar de $56,155.9 millones a $61,871.6 millones. Esto representa un incremento aproximado de 10.2%.
Al mismo tiempo, que indica que la proporción destinada a inversión pública cayó de 38% a 18%, una combinación que reduce el margen del Estado para financiar infraestructura y sostener el crecimiento mediante mayor inversión.
Moody’s añade que la carga de la deuda panameña ha aumentado en casi 30 puntos porcentuales.
La calificadora señala que esta presión es mayor en países como Brasil, México y Colombia, donde la combinación de deuda elevada, bajo crecimiento y tasas altas exige ajustes fiscales más profundos, en medio de presupuestos rígidos que dejan poco margen para recortar gastos o elevar la inversión pública.
Riesgos geopolíticos
Moody’s advierte que América Latina enfrenta riesgos adicionales por la inseguridad, la polarización política y las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. La agencia señala que el aumento de las exportaciones chinas hacia la región puede presionar a los fabricantes locales, mientras las exportaciones latinoamericanas hacia China continúan concentrándose en materias primas, como minerales, soja y petróleo.
En medio de ese panorama geopolítico, Moody’s insiste en que América Latina mantendrá una perspectiva estable, pero con un margen de maniobra cada vez más estrecho: la región crecerá por debajo de otros mercados emergentes, seguirá cargando una deuda elevada y enfrentará costos financieros altos, además de riesgos políticos, de seguridad y comerciales. En esa ecuación, Panamá tendría un mejor desempeño, aunque no debe descuidar el manejo de la deuda para evitar nuevos sobresaltos.

