Panamá se encuentra en la lista de países que más crecerán dentro de la región de Centroamérica este año. Según las proyecciones económicas publicadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) la tasa de crecimiento del producto interno bruto, es decir de la cantidad de bienes y servicios producidos por el país, será de 4% este año, un porcentaje relativamente mayor al estimado en diciembre de 2025 de 3.7%.
El organismo indica que las economías de América Latina y el Caribe crecerían en promedio 2.2% en 2026, una cifra levemente más baja que el 2.3% estimado en diciembre de 2025, debido al efecto que podría tener sobre los países las tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias a nivel global.

Además, la Cepal advierte que en 24 de los 33 países de la región se desaceleraría el crecimiento económico este año, mientras que solo siete (7) mostrarían una aceleración. En conjunto, de concretarse esta proyección, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2.3%, evidenciando un patrón de baja capacidad para crecer.
Puntualmente en el caso de Centroamérica se estima un crecimiento de 2.2% en 2026 en comparación con el 2.3% del pasado año. Este resultado se ve influenciado por las contracciones que se esperan en Cuba (-6.5%) y Haití (-1.4%). Si se excluyen estas dos economías, el promedio sería de 3.9% en 2026, lo que representaría un ligero aumento del 3.8% observado en 2025.
El país que más crecerá en el bloque de Centroamérica será Nicaragua con 4.5%, seguido de Panamá, Guatemala y República Dominicana con un PIB proyectado de 4% cada uno y Costa Rica con 3.9%, además de Honduras con 3.8%. Por su parte, el PIB estimado de El Salvador para este año es de 3.3%.
América del Sur crecería 2.4% en 2026, por debajo del 2.9% registrado en 2025, y el Caribe 5.6%, ligeramente superior al 5,5% de 2025.
Un contexto internacional más restrictivo
La Cepal señala que en los primeros cuatro meses del presente año, el aumento de las tensiones geopolíticas y el conflicto bélico en Medio Oriente han elevado la incertidumbre global y la volatilidad en los mercados financieros y de materias primas.
En particular, el precio promedio del petróleo en las tres primeras semanas de abril se ubicó un 74% por encima del valor promedio de diciembre de 2025, generando presiones inflacionarias globales y encareciendo los costos de producción y transporte. A esto se suma el aumento de los precios de los alimentos a nivel global, y una desaceleración del crecimiento de algunos de los principales socios comerciales de la región, como la Zona Euro, China e India, así como un menor dinamismo del comercio internacional.
El efecto se sentirá con un menor crecimiento en el volumen de bienes y servicios este año en 2.7%, luego de haber crecido 4.7% durante 2025 según las proyecciones de la Organización Mundial del Comercio.
La Cepal estima que el consumo privado tendrá un menor dinamismo este año, habrá más cautela en los bancos y la inversión crecerá a una tasa más moderada.
En el caso del empleo se espera una expansión moderada, con un crecimiento estimado en torno al 1.1% este año, tras crecer en 1.5% en 2025.
Igualmente, se proyecta que los precios de los bienes y servicios se incrementarán y darán como resultado que la inflación en la región se ubique a niveles superiores al 3% durante 2026, tasa que contrasta con el 2.4% observado en 2025.
“Esta situación es especialmente relevante en las economías de América del Sur, donde persisten presiones asociadas a la volatilidad del tipo de cambio y al impacto del aumento de los costos de los insumos importados y del transporte”.
