El presidente de la República, José Raúl Mulino, anunció este jueves la suspensión de la venta de energía eléctrica a Costa Rica, utilizando el recurso como contrapeso ante las presiones del gobierno tico por las diferencias comerciales que tienen ambos países en el sector agropecuario.
La reacción de Mulino se da luego de que la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, continuara con la presión internacional para que productos ticos sean colocados en el mercado panameño.
En su primera semana de mandato, durante una gira agrícola, acusó a Panamá de aplicar un “bloqueo comercial” de manera arbitraria y anunció la activación de mecanismos de presión diplomática internacional a través de su Cancillería para defender a sus productores de papa, cebolla y lácteos.
“Yo no voy a consentir que se maltrate por bloqueos que no tienen sustento legal a los productores nacionales”, insistió Fernández Delgado este miércoles.

Mulino reacciona con “reciprocidad”
El mandatario panameño admitió haber sido “el principal sorprendido” por los señalamientos de la gobernante tica. En respuesta, instruyó al ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, a manifestar la postura panameña a las autoridades del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) que están gestionando la compra de excedentes de energía panameña, debido a sus propias necesidades energéticas.
“Ya le pedí al ministro Moltó que le manifestara a las autoridades ticas que... ¡suave! Por lo pronto no hay venta de energía a Costa Rica. Así de sencillo”, afirmó Mulino, condicionando el flujo eléctrico a la aplicación estricta del principio internacional de la reciprocidad.

Una disputa de arrastre histórico y arbitraje de la OMC
El conflicto se remonta a los años 2019 y 2020, cuando Panamá suspendió los permisos fitosanitarios a 26 plantas costarricenses de lácteos, carne de res, pollo, cerdo y frutas, argumentando razones de seguridad sanitaria. En represalia técnica, empresas panameñas emblemáticas de exportación sufrieron bloqueos de acceso al mercado costarricense que se han extendido por más de una década.
Aunque un panel de la Organización Mundial del Comercio (OMC) falló a favor de Costa Rica en 2024, el actual gobierno panameño ejerció su derecho legal de apelación en enero de 2025.
Mulino reveló que el expresidente Rodrigo Chaves le solicitó obviar dicho recurso jurídico, una petición que rechazó de plano bajo la premisa de resguardar el sector productivo panameño y forzar mesas de negociación bilaterales amplias que San José nunca concretó.
“Le dije: lo que sí te ofrezco es que vamos a apelar, como en efecto apelamos, y nos ponemos a disposición para negociar como corresponda las querencias de ambos países. Eso no se dio nunca. Al menos no de una manera amplia”, manifestó Mulino.
Exige más prudencia
El mandatario panameño concluyó advirtiendo que la política exterior debe conducirse con discreción, prudencia y moderación, criticando que se utilicen “púlpitos, tarimas o conferencias de prensa” para exponer los nexos bilaterales entre naciones vecinas.
“Las relaciones internacionales se basan en mucha prudencia, eso no quiere decir que uno guinde los guantes. Pero no es a través de un púlpito, de una tarima o de una conferencia de prensa, que voy a hacer exposiciones que tocan directamente las relaciones entre dos países, sobre todo vecinos y amigos, como lo son Costa Rica y Panamá”, reclamó Mulino.
Reiteró que Panamá mantiene su disposición de dialogar, pero indicó que la prudencia diplomática de su administración no significa que “uno guinde los guantes” en la defensa de los intereses nacionales.
El presidente José Raúl Mulino reaccionó a los señalamientos de la mandataria costarricense Laura Fernández, afirmando que Panamá “tiene el deber de proteger a su sector” y que actuará bajo el principio de reciprocidad. https://t.co/2FXvzNs2Lq pic.twitter.com/Sog4SfzxCv
— La Prensa Panamá (@prensacom) May 21, 2026


