Panamá mostró en Roma su preocupación por el impacto climático en las costas, en el marco de la 37ª Sesión del Comité de Pesca de la FAO (COFI 37), celebrada del 7 al 11 de septiembre en la capital italiana.
Durante las sesiones de cierre, el país reafirmó su compromiso con los lineamientos del recién presentado informe SOFIA 2026, un documento de las Naciones Unidas para evaluar el estado de los recursos pesqueros en el planeta.
El subadministrador general de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), Gerardo Irimia Arosemena, encabezó una comitiva que enfocó su agenda en la urgente necesidad de blindar a las poblaciones costeras contra la crisis climática.
Bajo el concepto de la “Transformación Azul” promovido por la FAO, la representación panameña insistió en que el desarrollo económico de los litorales no puede desligarse de la resiliencia ecológica ni de la justicia social.
El equipo panameño, integrado además por diplomáticos ante la FAO como Tomás Duncan y Katherine Bernal, la especialista en cooperación Plashka Meade Webster, y el dirigente pesquero Gavino Acevedo en representación de la Unión Latinoamericana de Pescadores Artesanales (ULAPA)—planteó la urgencia de abrir mercados justos y financiamiento directo para el sector artesanal.
La pesca ilegal
Uno de los pilares expuestos por la delegación fue la intensificación de la guerra tecnológica contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).
Las autoridades destacaron la modernización de sus herramientas de monitoreo, control y vigilancia para optimizar la trazabilidad de las capturas, asegurando así un cumplimiento estricto del Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto (AMERP). Con esto, Panamá espera blindar sus fronteras marítimas frente a la sobreexplotación.
