Panamá solicitó al secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Kitack Lim, que sea mediador y “ayude” a los trabajadores del mar y propietarios de buques con relación a una crisis con naves que ocurre en el Lejano Oriente.
Según la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), esta situación está afectando a unos 74 buques y a más de mil 500 tripulantes de diversas nacionalidades que están confinados en sus embarcaciones en puertos y aguas en China. Los buques están completamente cargados con carbón importado de Australia, detalló la AMP en un comunicado.
“Los hechos han sido divulgados por diferentes medios de comunicación y aunque los armadores han enviado solicitudes a los gobiernos de la República Popular China y Australia, la condición no ha variado”, precisó la información.
El ministro de Asuntos Marítimos, Noriel Araúz, envió una misiva a la OMI donde planteó que “nuestra misión es buscar una solución razonable y positiva para que la tripulación de estos buques regrese a casa”. Añadió que las facultades diplomáticas de la OMI “nos pueden ayudar a exponer ante las instancias competentes, que debido a un desacuerdo comercial, se están ignorando los derechos humanos y el bienestar de las tripulaciones de estos buques”.
En una disputa o desacuerdo comercial no se debe involucrar a las tripulaciones, ni impedir su desembarque, especialmente si su contrato de trabajo ha expirado o están a bordo contra su voluntad, tomando en consideración que dicho tripulante ha trabajado ininterrumpidamente, afirmó.
La República de Panamá, primer registro de buques con más de 8 mil 500 naves abanderadas que superan los 230 millones de TRB (toneladas de registro bruto), representa aproximadamente el 16% de la flota marítima mundial.
