Panamá enfrenta un rezago en la atracción de nuevas inversiones industriales frente a economías de la región como Costa Rica y República Dominicana, particularmente en proyectos que implican la instalación de nuevas operaciones productivas.
Así lo advierte el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) en su más reciente informe económico, Desempeño del sector industrial: perspectivas de la economía panameña, retos y oportunidades de la industria, elaborado con información especializada de la firma Indesa.
El documento analiza el comportamiento reciente de la economía y plantea los desafíos estructurales que enfrenta el sector industrial. Aunque el producto interno bruto (PIB) creció 4% en 2025, el impulso provino principalmente de actividades de servicios como transporte (12.5%) y hoteles y restaurantes (6.5%).
En contraste, la industria manufacturera registró un crecimiento de apenas 0.46%, evidenciando una dinámica más lenta dentro del modelo económico actual.
Pese a este desempeño moderado, la industria mantiene un peso relevante en el mercado laboral.
Actualmente genera 152,605 empleos directos, lo que representa el 7.93% del total nacional.
Su importancia es aún mayor en provincias del interior, donde figura entre las principales actividades privadas formales y constituye un factor de estabilidad para miles de familias.
De cara a 2026 y 2027, el SIP plantea dos escenarios. En uno favorable, con la reactivación de la mina de cobre y la ejecución de grandes proyectos vinculados al Canal de Panamá, el país podría sostener un crecimiento superior al 4%.
En un escenario adverso, si estas inversiones estratégicas se postergan, el ritmo económico sería más limitado, con efectos sobre el empleo, la inversión privada y el desempeño fiscal.
“Para 2026 y 2027, el desempeño estará estrechamente ligado a la activación de proyectos estratégicos y a la consolidación de condiciones que permitan mayor protagonismo industrial en el crecimiento del país”, señaló Jurado.
El informe identifica además áreas de mejora en institucionalidad y formación de capital humano, factores considerados clave para elevar la competitividad. En materia energética, aunque persisten retos en costos, el SIP reconoce avances con los procesos de licitación de contratos de energía a largo plazo, orientados a ofrecer mayor estabilidad y previsibilidad al sector productivo.
Entre las oportunidades, el gremio destaca la necesidad de fortalecer zonas francas con mayor integración de proveedores locales para generar encadenamientos productivos internos, así como aprovechar el estatus de Panamá como Estado Asociado al Mercado Común del Sur (MERCOSUR) para ampliar mercados y atraer nuevas inversiones.

También subraya el impacto multiplicador del sector: por cada dólar invertido en la industria, se generan 1.91 dólares adicionales en la actividad económica.
El SIP concluye que, aunque Panamá mantiene ventajas estratégicas, el país debe redoblar esfuerzos si aspira a competir con mayor éxito en la región y fortalecer el papel de la industria como motor de crecimiento sostenible y generación de empleo formal en los próximos años.

