Pagar con tarjetas de créditos los bienes esenciales como alimentos y otros productos de primera necesidad es una opción que muchas personas están aplicando para completar sus compras, ante el alza de los precios y la reducción del poder adquisitivo.
Aunque hay otros consumidores que tienen como práctica también pagar sus compras a crédito para aprovechar la acumulación de puntos, millas y otras promociones, pero con la salvedad que abonan la totalidad para evitar el recargo por el financiamiento y las altas tasas de interés.
En Panamá, al cierre de septiembre, estaban activas 728 mil 650 tarjetas de créditos otorgadas por bancos, 10.8% más que en septiembre de 2022.
Además existen 183 mil 583 tarjetas o compromisos de otras instituciones según el historial de crédito que reporta APC Intelidat An Experian Company.
Para septiembre de 2023, el saldo total de las tarjetas de créditos bancarias, ascendía a más de 2 mil 517 millones de dólares, un incremento de 6.6% con respecto a los 2 mil 360 millones del mismo mes del año pasado. Mientras que el saldo de las tarjetas otorgadas por otras instituciones es de 474 millones de dólares.
Además de que ha subido el saldo y la cantidad de tarjetas en uso, el informe de la APC, revela que 14.4% de lo adeudado registra más de 2 meses de morosidad, es decir, que no están al día con el pago. Esto equivale a 7.1% de las tarjetas activas.
Según la Superintendencia de Bancos de Panamá, la tasa promedio de una tarjeta de crédito es de 20.7%. Un crédito costoso.
En crédito personal el saldo de las deudas se ubicó en septiembre en 7 mil 795 millones de dólares y hay unos 613 mil 923 préstamos vigentes, de los cuales 7.40% registran más de 2 meses sin pagar.
El saldo de los préstamos de autos al cierre de septiembre sumaron mil 893 millones de dólares, 4.40% más que en el mismo período del año pasado. Y en hipotecas se registra un saldo total de 20 mil 408 millones, 5.40% más que en septiembre de 2022.

El saldo total de los créditos registrados en el buró de Intelidat aumentó 4.9% en un año al pasar de 37 mil 106 millones de dólares a 38 mil 942 millones de dólares.
Inflación y desempleo
En la medida que los precios aumentan, mientras que el salario mínimo o general de los empleados no se incremente a la par, se produce una pérdida del poder adquisitivo de los hogares panameños que causa dos efectos: una contracción del consumo y a su vez se eleva el endeudamiento de los hogares.
Un estudio de Nielsen indica que entre septiembre de 2022 y julio de esta año 2023, los precios de los productos básicos que no incluye perecederos, aumentaron 4.7%, lo que llevó a que el consumo sólo subiera 1.6%, pero la factura de la compra se incrementó 5.5%.
Datos de la canasta básica
2.5%
En septiembre el costo promedio de la Canasta Básica Familiar de Alimentos se ubicó en 291.18 dólares, subió 2.5% con respecto al mismo mes del año pasado cuando costaba 283.91 dólares, según los datos de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco).
2.3%
El índice de precios al consumidor (IPC), indicador que se usa para medir la evolución de los precios de los bienes y servicios, experimentó en septiembre un alza interanual del 2.3%
René Quevedo, experto laboral indica que la confianza de los consumidores es una de las más bajas en este momento. Y parte de esta percepción se refleja en que se postergan decisiones de compra de largo plazo pero a su vez, muchos están apalancando sus gastos esenciales contrayendo deudas con las tarjetas de crédito para mantener el efectivo, lo cual es peligroso cuando, existe además un riesgo de pérdida de empleo.
“Se estima que la mitad de los panameños piensan que no conseguirán empleo en los próximos 12 meses”, agrega Quevedo, al señalar que si la deuda aumenta pero no existe capacidad de pago, muchos caerán en morosidad.
“Ante esta incertidumbre laboral, es preciso ejercer prudencia en los gastos, ya que, de prolongarse la crisis actual, es previsible el cierre de empresas y el aumento del desempleo”, advirtió Quevedo.

