Y desde India llegó el salvavidas que necesitaba el fabricante estadounidense Boeing, que en las últimas semanas fue fuertemente castigado por los inversionistas tras el incidente donde uno de sus modelos estrella, el MAX 9 que era operado por la aerolínea Alaska Airlines, perdió la puerta de emergencia en pleno vuelo.
Desde el 6 de enero, la flota mundial de MAX 9, unas 170 aeronaves, incluidas las 21 que eran operadas por Copa Airlines, ha permanecido en tierra, a la espera de que la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) apruebe el manual que deben seguir las aerolíneas y el fabricante para descartar fallas en las aeronaves.
Luego de caer más del 12% en la bolsa de Nueva York, hasta los 201 dólares el miércoles 17 de enero, el precio de la acción de Boeing se recuperó un día después, con un alza del 8%. La razón: Akasa Air de la India hizo un pedido de 150 aviones 737 MAX, aumentando sus pedidos totales de Boeing a 226.
Akasa Air, que tiene pocos años de operación, controla el 4% del mercado interno de la India. Sirve a 18 destinos con una flota de 22 aviones 737 Max. Su primer vuelo comercial fue el 7 de agosto de 2022.
Esta información hizo que los inversionistas recuperaran la confianza en Boeing en medio de la suspensión de las operaciones del modelo MAX 9. Sin embargo, la confianza podría disminuir rápidamente a medida que se extienda la suspensión de los modelos MAX 9.
Esta semana, Pedro Heilbron, director ejecutivo de Copa Airlines, informó que la aerolínea se ha visto obligada a suspender 80 vuelos diarios desde el incidente del MAX 9 operado por Alaska Airlines. La aerolínea indicó que ha flexibilizado su política de penalizaciones para que puedan cambiar la fecha de sus vuelos o solicitar el reembolso total del costo del pasaje.


