El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el viernes 9 de enero que las compañías petroleras estadounidenses y otras internacionales invertirán al menos 100,000 millones de dólares en Venezuela para reactivar la industria energética del país, a cambio de garantías y protección del Gobierno estadounidense.
El anuncio fue realizado desde la Casa Blanca tras una mesa redonda con ejecutivos de las principales empresas del sector energético, entre ellas Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips y la española Repsol. Trump subrayó que se trata de capital privado y no de fondos públicos.
“Van a invertir su dinero, no el de nuestro Gobierno. No lo necesitan, pero sí necesitan nuestra protección”, afirmó el mandatario, quien aseguró que Washington ofrecerá “seguridad gubernamental” a largo plazo a las compañías que decidan operar en Venezuela.
Pese al respaldo político anunciado por Trump, los principales actores de la industria petrolera estadounidense se mostraron cautelosos.
El consejero delegado de ExxonMobil, Darren Woods, señaló que su empresa necesita ver “cambios significativos” en el entorno legal y comercial del país antes de considerar una inversión.

“Si analizamos las estructuras y marcos legales vigentes hoy en Venezuela, resulta imposible invertir. Se requieren cambios profundos en el sistema legal y en las reglas comerciales”, sostuvo Woods, aunque dijo confiar en que la actual cooperación entre Washington y el Gobierno venezolano pueda generar esas transformaciones.
En la misma línea, Ryan Lance, CEO de ConocoPhillips, afirmó que cualquier regreso de la compañía al país pasa por una reestructuración de la deuda soberana venezolana, necesaria para financiar una inyección masiva de capital en la industria energética.

ConocoPhillips mantiene uno de los mayores reclamos contra el Estado venezolano por la expropiación de sus activos en 2007, con una deuda que asciende a unos 12,000 millones de dólares.
Trump se mostró reacio a abordar los reclamos históricos: “Vamos a partir de una situación pareja. No vamos a fijarnos en lo que la gente perdió en el pasado, porque eso ocurrió con otro presidente”, afirmó.
Una postura distinta expresó Repsol. Su consejero delegado, Josu Jon Imaz, dijo a Trump que la petrolera española ya opera en Venezuela —donde es responsable de cerca de la mitad de la generación eléctrica— y está preparada para “invertir con fuerza”.

Repsol planea triplicar su producción de crudo en el país hasta unos 135,000 barriles diarios en los próximos tres años.
“Hoy producimos 45,000 barriles diarios y estamos listos para triplicar esa cifra. Gracias por abrir la puerta a una Venezuela mejor”, señaló Imaz durante el encuentro.
Actualmente, Chevron es la única petrolera estadounidense que mantiene operaciones en Venezuela, bajo una licencia especial otorgada por el Departamento del Tesoro.

Sus empresas mixtas con Pdvsa aportan cerca del 27% de la producción nacional, unos 242,000 barriles diarios.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, con unos 303,000 millones de barriles, concentrados principalmente en la Faja del Orinoco, donde se requiere tecnología avanzada y grandes inversiones para explotar crudo extrapesado.

Trump también afirmó que su Administración asumirá el control de las ventas de petróleo venezolano y aseguró que China y Rusia podrán comprar el crudo “que necesiten”, defendiendo que, de no hacerlo Washington, Moscú y Pekín habrían tomado el control primero.
El anuncio se produce en medio de una transición política en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro y la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta interina. Trump afirmó que Rodríguez “parece ser, por ahora, una aliada” de Estados Unidos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que Washington ha diseñado un proceso en tres fases: estabilización, recuperación y normalización económica. “La meta es que el dinero vuelva a beneficiar a la gente y no a nuestros adversarios”, afirmó.
Trump adelantó además que recibirá en la Casa Blanca a la líder opositora María Corina Machado la próxima semana para discutir su posible rol en el futuro político del país.
Con información de EFE


