El bajo crecimiento económico de América Latina responde a una combinación de barreras regulatorias, falta de competencia, debilidad institucional, sistemas financieros poco desarrollados y déficits persistentes en educación. Estos factores, según el economista Philippe Aghion, Premio Nobel de Economía 2025, han limitado la capacidad de la región para innovar, incorporar nuevos talentos y renovar su estructura productiva.
Durante su participación en el Foro Económico Internacional organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), que se celebra en Panamá desde el 27 de enero, Aghion explicó que el crecimiento sostenible depende de la innovación y de un proceso continuo de “destrucción creativa”, mediante el cual nuevas empresas y emprendedores reemplazan actividades obsoletas. “La destrucción creativa implica que todo el tiempo lleguen nuevos talentos que puedan innovar, crear nuevas firmas y prosperar”, señaló.
Sin embargo, advirtió que este proceso se ve severamente obstaculizado en entornos donde predominan la excesiva burocracia, la debilidad del sistema financiero y la falta de competencia.

“Si hay demasiada cinta roja o no existe un entorno financiero adecuado, eso no ayuda al crecimiento”, subrayó. A ello sumó la importancia de la estabilidad macroeconómica: “Necesitamos predictibilidad; la hiperinflación se come la rentabilidad”.
Esto quiere decir que las empresas y los inversionistas necesitan reglas claras y estabilidad para tomar decisiones, y que cuando hay hiperinflación, cualquier ganancia que pueda generar una inversión pierde valor muy rápido.
Al referirse a América Latina, el Nobel de origen fránces, evitó generalizaciones y recalcó que los obstáculos no son idénticos en todos los países. No obstante, sostuvo que existen condiciones mínimas comunes para destrabar el crecimiento: “Una buena política de competencia, un ecosistema financiero adecuado y una macroeconomía estabilizada son la base para que las firmas puedan desarrollarse”.
Aghion destacó que uno de los principales cuellos de botella de la región es el sistema educativo. “Los innovadores van primero al colegio”, recordó, al insistir en que la educación es un motor central del crecimiento de largo plazo.
Philippe Aghion advierte que América Latina no es homogénea: cada país tiene motores de crecimiento distintos. Sin embargo, el común denominador es la destrucción creativa: permitir que nuevos talentos innoven, creen empresas y crezcan, con menos barreras y un ecosistema… pic.twitter.com/1m909QxsHq
— La Prensa Panamá (@prensacom) January 29, 2026
“Un buen sistema educativo genera talento y permite que las personas se conviertan en emprendedores”, afirmó, al tiempo que remarcó la importancia de la educación básica —leer, escribir y calcular— para crear una masa crítica de innovadores en el futuro.
El economista explicó que los países no siguen un único camino de desarrollo. “Se puede crecer por imitación, como lo hizo China”, indicó, al señalar que la apertura al comercio internacional combinada con una educación sólida permitió a ese país absorber tecnologías extranjeras, mejorar prácticas productivas y acelerar su crecimiento.
“Esa combinación por sí sola permitió un gran crecimiento basado en la imitación”, dijo, antes de destacar que China luego avanzó hacia la innovación de frontera mediante fuertes inversiones en universidades, laboratorios e investigación.
En el caso de América Latina, sostuvo que muchos países aún pueden avanzar mediante la adopción de tecnologías existentes, pero advirtió que dar el salto hacia la innovación requiere instituciones más complejas. “Cuando hablamos de innovación, necesitamos capital de inversión, un buen sistema financiero y muy poca corrupción”, afirmó. “Sin competencia y con demasiada cinta roja, no es rentable innovar”.
Aghion ilustró su análisis con ejemplos regionales. En Argentina, señaló que “hubo una corrupción excesiva que desalentaba la innovación y el emprendimiento”, aunque expresó su expectativa de que las reformas recientes permitan abrir espacio a nuevas empresas. “Si se lucha contra esos intereses, se crea espacio para nuevos comercios y nuevos innovadores”, sostuvo.
Sobre Chile, reconoció su desempeño económico, pero indicó que “el sistema educativo puede mejorar”, especialmente en la calidad de la educación pública.

El Nobel explicó la “trampa del ingreso medio”, un fenómeno que ocurre cuando los países dejan de crecer con fuerza tras alcanzar un nivel intermedio de desarrollo, una situación que relacionó con la influencia excesiva de grupos de poder sobre el Estado. “Los conglomerados no solo desaniman la entrada de nuevas firmas, también presionan al gobierno para oponerse a más competencia”, explicó.
“La competencia es un gran motivador de la innovación, pero muchas veces se bloquea para proteger a los incumbentes”. En ese contexto, fue categórico: “La corrupción y el lobby suelen ser firmas establecidas coludiendo con el gobierno para evitar que entren nuevos talentos”.
Consultado sobre las instituciones clave para construir una economía innovadora, Aghion fue claro: “Debe ser fácil crear una empresa; la cinta roja tiene que ser limitada”.
Además, enfatizó la protección de los derechos de propiedad: “Si no se protege la innovación, nadie va a invertir en ella”.
A esto sumó la necesidad de un sistema financiero que permita escalar proyectos y de políticas de competencia efectivas. “Limitar la corrupción y proteger la competencia son elementos esenciales del potencial innovador”, afirmó.
En el debate entre inversión e innovación, el economista sostuvo que no son caminos excluyentes. “La inversión puede complementar la innovación”, dijo, al citar el caso de la inteligencia artificial. “La IA se basa en datos y poder computacional, por lo que tiene sentido invertir en infraestructura que permita a los innovadores desarrollarse”, explicó.
A su juicio, “el acceso a datos y a poder computacional puede alentar a nuevos innovadores a comprometerse con la IA”.
Sobre el impacto de la inteligencia artificial en el crecimiento, Aghion se mostró optimista. “La IA tiene un potencial significativo porque facilita la automatización, ayuda a encontrar nuevas ideas y nuevas formas de innovar”, afirmó.
No obstante, advirtió que su adopción debe ir acompañada de reformas institucionales: “No queremos que la IA esté dominada por una o dos firmas; por eso la competencia es tan importante”.
También alertó sobre sus efectos en el empleo: “La IA destruye trabajos y crea otros nuevos, y necesitamos políticas que hagan esa transición lo más suave posible”.
Al cierre del diálogo, el Nobel sostuvo que América Latina enfrenta decisiones complejas, especialmente en materia fiscal e institucional. “Hay que financiar la educación, y eso implica mejorar la recaudación, aunque muchos se oponen a pagar impuestos o a enfrentar la competencia”, afirmó.
Aun así, se mostró esperanzado: “Este es el momento para apostar por la innovación, aunque haya riesgos políticos a corto plazo”.
Como mensaje final, Aghion instó a la región a confiar en su propio potencial. Aseguró que, con las políticas adecuadas, América Latina puede convertirse en un centro de innovación a escala global. Cerró su intervención con un mensaje directo: “Sean ustedes mismos, no permitan que nadie los intimide. Tienen el talento y los recursos para crecer de manera independiente”.

