Las micro, pequeñas y medianas empresas siguen siendo la base de la economía panameña, representan cerca del 75% del producto interno bruto y generan alrededor del 70% del empleo, pero globalmente el 95% muere antes de cumplir los tres años, dijo Raúl Fernández, director de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme).
Durante el conversatorio sobre micro y pequeños empresarios en Café con La Prensa, el martes 28 de abril, Fernández señaló que se trata del periodo conocido como el “valle de la muerte”, una etapa que no cobra víctimas por falta de innovación o ganas de trabajar, sino por el desconocimiento de los procesos básicos de negocio. Entendiendo que gran parte del tejido productivo del país descansa en las pequeñas y medianas empresas, justamente se hizo un análisis
En el conversatorio los especialistas coincidieron en que buscar financiamiento en la etapa inicial de un negocio puede ser un error fatal si no se ha validado la idea primero.
La trampa del financiamiento temprano
Para Boris Wainberg, fundador de Panamá Startups, el emprendedor debe alejarse de la idea de que se necesita capital externo para empezar.
Los expertos explican que pedir plata para una idea que no genera ingresos es adquirir una deuda sobre algo que aún no ha sido probado en el mercado. Si el modelo de negocio falla (lo cual ocurre en el 95% de los casos en los primeros 3 años), el emprendedor queda atrapado no solo con un negocio quebrado, sino con una deuda que no tiene cómo pagar.
“La recomendación real es tratar de autofinanciarte. El negocio debe producir ingresos rápidamente para sostenerse por sí mismo”, afirmó Wainberg.
El especialista propone una ruta práctica para el emprendedor local:
Ahorro previo: Trabaja, detecta una falla en el mercado y ahorra seis meses para supervivencia antes de aventurarte.
Validación rudimentaria: Lanza tu producto con lo que tengas a mano; si el negocio no genera dinero pronto, el financiamiento solo será una deuda más.
Renuncia estratégica: Solo deja tu empleo cuando el producto tenga un nivel que te permita sobrevivir entre seis meses y un año.
Madurez antes que deuda: Solo busca financiamiento cuando el producto ya tiene un nivel de madurez y ha sido probado.
El rol del capital inteligente
Cuando el negocio alcanza la etapa de “pequeña empresa” (con facturaciones entre $150,000 y $1 millón), las necesidades cambian. En este punto, Manuel Ferreira, director de Asuntos Económicos de la Cámara de Comercio (Cciap), advierte que el financiamiento debe venir acompañado de estrategia.
Al buscar “capitales ángeles” o socios, el emprendedor no solo recibe dinero, sino reglas y guías que cumplir. “Es un tema de negocio donde se tiene que ser eficiente. El financiamiento es para escalar lo que ya funciona, no para salvar una idea que no ha arrancado”, explicó Ferreira.
No ir a la guerra solos
La supervivencia en el mercado panameño requiere, según los panelistas, de un cambio de mentalidad. En lugar de pedir apoyo gubernamental por “una cara linda”, los expertos instan a los dueños de negocios a buscar mentoría y asesoría gratuita, como la que ofrece el Espacio del Emprendedor de Ampyme.
De esta manera, dice Wainberg, se evitan errores que cuestan tiempo y dinero. “Busca asesoría aunque sea con un vecino, alguien que ya haya desarrollado una empresa, preguntarle qué ha hecho y cómo lo hizo”, recomendó.
“El juego empresarial es de supervivencia”, sentenció Wainberg. La clave para superar el “valle de la muerte” y pasar de una mentalidad micro a una gran empresa reside en la capacidad de “no ir a la guerra solo” y entender que el financiamiento es el combustible para el crecimiento, pero el motor debe ser un modelo de negocio que ya genere ingresos por sí mismo.
Misión supervivencia
Fernández señaló que se busca reducir la alarmante estadística de los caídos en el “valle de la muerte”, donde solo 5 de cada 100 empresas logran cruzarlo. Se busca rescatar a los emprendimientos del colapso temprano y aumentar el 15% en supervivencia esos tres primeros años de los emprendedores.
Lo ideal es impulsar a “que las empresas grandes le compren a las empresas chicas. Eso es el cierre del ecosistema, es verdaderamente responsabilidad social empresarial”.
Si el empresario chico genera economía, al país le va bien y a la empresa grande le va aún mejor, reiteró Fernández.
Checklist: ¿Estás listo para el financiamiento?
Validación de mercado: ¿Ya vendiste tu producto o servicio al menos una vez usando recursos propios?
Capacidad de autofinanciamiento: ¿Tu negocio ya genera ingresos recurrentes, aunque sean pequeños, para cubrir sus costos operativos básicos?
Formalización legal: ¿Tienes el Registro Empresarial o aviso de operación? Sin formalidad, no hay seguridad jurídica ni acceso a mercados grandes.
Conocimiento del proceso: ¿Entiendes el “paso a paso” de tu operación o solo estás enfocado en “hacer dinero” rápido?
Fondo de emergencia personal: ¿Tienes ahorros para sobrevivir al menos 6 meses sin depender de las ganancias del negocio?
Mentoría activa: ¿Has consultado con alguien que ya haya pasado por el mismo camino (vecino, empresario, coach de Ampyme) para evitar errores comunes?
De acuerdo con los especialistas, aquellos emprendedores que logran marcar cada punto de este checklist son los que están preparados para dar el salto hacia el financiamiento externo, lo que les permitirá ser parte de los sobrevivientes del “valle de la muerte” con la solidez necesaria para convertirse en los nuevos proveedores de grandes empresas del país.
