El Gobierno Nacional presentó un plan de licitaciones eléctricas de largo plazo con el objetivo de garantizar el suministro de energía en el país, reducir la dependencia del mercado ocasional y mitigar la volatilidad de los precios, mediante contratos con tarifas fijas.
El plan contempla contratos que abarcan energía renovable, respaldo con plantas térmicas y la reconversión de unidades existentes, y será ejecutado por la Empresa de Transmisión Eléctrica, S. A. (ETESA), con la aprobación de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) y bajo las directrices de la Secretaría Nacional de Energía.
Según explicó el secretario de Energía, Rodrigo Rodríguez, el esquema incluye cuatro licitaciones: dos previstas para 2026, una en 2027 y otra en 2028. Estas forman parte de una planificación orientada a garantizar estabilidad tarifaria, seguridad operativa del sistema y una menor exposición a la volatilidad del mercado eléctrico.
“No podemos seguir apostando al mercado spot. Es volátil. La única forma de garantizar estabilidad en las tarifas es con contratos firmes y planificados”, afirmó Rodríguez.
La primera de estas licitaciones, identificada como 01-25 y prevista para marzo, contempla contratos a 20 años para nuevos proyectos eólicos e hidroeléctricos. En el caso de las plantas existentes, se ofrecerán contratos a 10 años tanto en energía como en potencia, además de un bloque a 12 años para la reconversión de plantas térmicas.
De acuerdo con el funcionario, el respaldo térmico es clave para la confiabilidad del sistema eléctrico. “El sistema necesita flexibilidad y estas plantas tienen esa capacidad de respuesta”, señaló, al destacar que esta capacidad permite enfrentar eventos imprevistos sin comprometer el suministro.
El plan también contempla la participación de plantas térmicas no reconvertidas, que podrán aportar respaldo operativo bajo condiciones reguladas, una medida que, según Rodríguez, resulta fundamental para mantener la seguridad del sistema.
La Secretaría de Energía indicó que las licitaciones se desarrollan conforme a la planificación energética y los objetivos de política pública definidos, con un diseño técnico y regulatorio de reglas uniformes y criterios transparentes, orientado a garantizar la confiabilidad del sistema y la eficiencia económica.
Rodríguez subrayó que el enfoque busca evitar impactos negativos en la tarifa eléctrica. “El objetivo es reducir la exposición a precios altos y variables, con energía a precio fijo, sin indexación, y con respaldo térmico planificado. Lo que se busca es estabilidad para los usuarios regulados”, explicó.
Consultado sobre una eventual exportación de la energía contratada, el secretario fue enfático en que el destino principal es el mercado interno. “El objetivo es nacional. Si existen excedentes, podrían exportarse siempre que primero se atienda la demanda local, pero ese no es el propósito del plan”, precisó.

