Los inversores se sienten confiados con los discursos de Haddad, pero al día siguiente escuchan lo que no quieren oír de los asesores políticos del presidente. Entonces el ministro pierde un poco de credibilidad, afirmó el jefe del sector de análisis económicos de la financiera Levante Investimentos, Enrico Cozzolino.
De acuerdo con los analistas, pese a las promesas de Haddad de que cortará los gastos y anunciará una nueva política para garantizar la estabilidad fiscal en el primer trimestre de este año, el mercado ya lo mira con desconfianza, y ve un abismo entre su discurso y la realidad.
Haddad perdió el duelo con la ala política del gobierno, que no quería oír hablar de aumento de gasolina en la primera semana de Gobierno y lo dejó con la imagen de frágil, afirmó Helio Schwartsman, columnista económico del diario Folha de Sao Paulo.
Las primeras decisiones económicas de Lula también dejaron en el mercado la impresión de que el gobierno del líder progresista será más intervencionista en la economía que lo esperado y de que usará las empresas públicas a su favor.
Según la plataforma financiera TradeMap, las empresas con elevada participación del Estado, incluyendo Petrobras, Banco do Brasil, Eletrobras y BB Seguridade, perdieron en conjunto 5 mil 888 millones de dólares en valor de mercado tan solo el lunes. Para el economista Igor Lucena, investigador de la Universidad de Lisboa, el mercado también está receloso por el rechazo de Lula a aceptar la política de techo de gastos, que limita el aumento de los gastos públicos de un año a la inflación del año anterior.
