El conflicto militar en Medio Oriente ya comienza a tener repercusiones en el mercado energético panameño y tendrá un efecto en el bolsillo de los ciudadanos, con un ajuste no solo en el precio del combustible de autos, sino también en el costo de la energía y del transporte aéreo en el mediano plazo. Además, toda la cadena de transporte de carga terrestre se verá afectada por un mayor costo del diésel, lo que impactará a la industria de alimentos, la industria agrícola y otras empresas.
Aunque el sistema local amortigua los impactos inmediatos, especialistas proyectan que, a partir de este viernes, se registrará un aumento en los precios de los combustibles por el efecto que ya se reflejaba como una tendencia al alza en las últimas semanas, mientras que el efecto directo más fuerte por la escalada en el Golfo Pérsico, podría sentirse en la segunda mitad de marzo, cuando se refleje completamente el repunte internacional del crudo. En Panamá, los precios se ajustan cada 14 días.
Wolfram González, experto en hidrocarburos, explicó que la tensión en el Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del petróleo y combustibles del mundo— genera nerviosismo en los mercados. “Si eso se tranca, hay una interrupción en el suministro internacional. Cuando cortas el 20% del suministro mundial y la demanda se mantiene, el precio sube automáticamente”, señaló.

El especialista advirtió que los ataques a la infraestructura energética agravan el escenario. “Al momento que atacas una refinería, retrasas la producción de gasolina, diésel y combustible de aviación. Eso sí tiene un efecto inmediato”, indicó.
Según las estimaciones de González, la gasolina de 95 octanos podría aumentar aproximadamente 2.9 centavos por litro; la de 91 octanos, cerca de 2.1 centavos por litro; y el diésel, alrededor de 4.2 centavos por litro en el próximo ajuste quincenal.

Para el período comprendido entre el 20 de febrero y el 6 de marzo, la gasolina de 95 octanos alcanzó los 90.6 centavos de dólar por litro en las ciudades de Panamá y Colón, superando nuevamente la barrera de los 90 centavos.

El petróleo intermedio de Texas (WTI) del que depende Panamá, aunque lo compra refinado, lo que implica otros costos, subía este lunes un 6.74% respecto al cierre del pasado viernes, tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán y la posterior represalia del país persa.
El crudo cotizaba a 71.54 dólares, unos 4.5 dólares más respecto al cierre del viernes, cuando terminó en torno a 67 dólares, antes de que se produjeran los bombardeos sobre Irán.
Por su parte, Harry Quinn, analista del mercado de hidrocarburos, explicó que el impacto local no será tan abrupto como el observado en Estados Unidos debido al mecanismo de cálculo panameño. “En Panamá, la subida no será instantánea como en Estados Unidos, porque el precio doméstico se maneja con un promedio de 14 días”, detalló. Añadió que el ajuste inmediato solo recogerá parcialmente los recientes aumentos internacionales: “Este próximo cambio no reflejará el impacto radical que hoy se ve en otros países; eso se va a ver en 15 días”.

Quinn recordó que el riesgo global se concentra en el tránsito energético por Medio Oriente. “Por el Estrecho de Ormuz sale aproximadamente el 20% del consumo mundial de crudo y entre el 30% y el 34% del gas. Esto puede crear una disrupción en el balance de oferta y demanda mundial”, afirmó.

Aunque el país depende de importaciones de derivados refinados, ambos especialistas coincidieron en que no se prevé desabastecimiento en el corto plazo. Quinn subrayó que Panamá exige inventarios mínimos obligatorios a los importadores y distribuidores para garantizar el suministro ante contingencias internacionales.
Los inventarios varían de 7 a 10 días.
Aumentan los costos y las primas de riesgo
Desde la Secretaría Nacional de Energía explicaron a La Prensa, que lo ocurrido durante el fin de semana “incorporó una prima de riesgo en el petróleo”, lo que suele traducirse en presiones al alza sobre los combustibles.
Esa prima de riesgo, detallaron, es un recargo que el mercado incorpora cuando aumenta la incertidumbre geopolítica, no necesariamente porque ya exista escasez de crudo, sino porque crece la posibilidad de interrupciones en rutas marítimas, mayores costos de flete y seguros o restricciones en la oferta.
Si la tensión disminuye y no se materializan afectaciones reales, ese sobreprecio puede disiparse; pero si el conflicto se prolonga o escala, tiende a mantenerse.

La Secretaría Nacional de Energía recordó que en Panamá el efecto no es inmediato, ya que los precios de venta al público se ajustan por periodos quincenales y dependen del promedio internacional de gasolina y diésel, además de los costos logísticos.
“Aunque hoy hay presión al alza, todavía es temprano para cuantificar cuánto se trasladará al mercado local. Si la tensión continúa, lo veríamos reflejado en los próximos ajustes“, indicaron voceros de la Secretaría Nacional de Energía.
Sin embargo, el impacto no se limitará al combustible para autos. Wolfram González fue enfático: “Van a subir los pasajes de avión, va a subir la electricidad porque sube el búnker. El impacto es inmediato”.

Quinn coincidió en que el segmento marítimo reflejará antes la presión internacional: “En el esquema de bunkering, los precios son diarios y esos sí van a sufrir impactos al alza”.
En un entorno geopolítico incierto, el mercado panameño comienza a sentir los primeros efectos de una crisis que, aunque distante geográficamente, ya impacta los precios locales. La magnitud final dependerá de la duración del conflicto y de si continúan los ataques a instalaciones estratégicas en la región.


