La productividad o productividad total de factores (PFT) resultó negativa en 2020 por tercer año consecutivo. La productividad es uno de los tres elementos que explican el desempeño del producto interno bruto (PIB), junto al capital y el empleo.
Según los cálculos del Centro Nacional de Competitividad (CNC), el factor de productividad registró una caída de 14.5%, que explica la mayor parte de la contracción de 17.9% del PIB en términos reales.
En 2020, “los cierres parciales o totales de las empresas se tradujeron en reducción o suspensión del personal, haciendo casi imposible producir y mucho menos eficientemente”, apuntó.
El CNC señaló que “la productividad o PTF se interpreta como una medida de la eficiencia con la que se utilizan los factores capital y empleo, así como el mejoramiento o cambio tecnológico que puedan aumentar las capacidades de estos, impactando positivamente las posibilidades de producción del país”.
En la última década el factor productividad se ha venido desacelerando hasta registrar en 2018, 2019 y 2020 niveles negativos, mostrando un deterioro en este indicador. “Esta situación es de preocupación del CNC y por ello sus causas deben ser analizadas por los empresarios, trabajadores y autoridades gubernamentales para tomar los correctivos que sean necesarios”, dijo el presidente del CNC, Irvin Halman.
Este es uno de los factores que contribuyó, antes de la pandemia, a que la economía redujera su ritmo de crecimiento. En 2006 y 2007 la productividad registró niveles positivos de 5.8% y 5.7%, respectivamente, aportando significativamente a los fuertes crecimientos de la economía en aquellos años.
Roger Durán, analista económico del CNC, señaló que la desaceleración económica estuvo vinculada a la caída en el capital físico y productividad, y a la vez que el insumo trabajo se desaceleraba debido a cambios estructurales en el mercado laboral.
“El debilitamiento del trabajo como insumo proviene de los bajos niveles de escolaridad en diversos sectores de la economía, la baja calidad de la educación y la inadecuada formación para hacerle frente a las cambiantes demandas del mercado”, señaló el CNC.
En los últimos años ha habido cambios estructurales y se ha reducido el impacto de construcción, comercio, manufacturas y agricultura en el crecimiento, aunque siguen siendo importantes. Ganaron terreno sectores como la logística, el turismo y más recientemente la minería, actividades que requieren de mano de obra más especializada y, en el caso de logística y minería, son menos intensivas en mano de obra y por lo tanto generan menos empleo.
El CNC concluye que “la tendencia del desempleo continuará, indistintamente de si el crecimiento se acelera o no, a menos que aumenten las contribuciones del capital físico y trabajo y se mejore la productividad de ambos factores. El aumento de la productividad es la única forma de mantener un crecimiento económico sostenible e inclusivo”.

