Los ingresos corrientes del Estado ascendieron en 2014 a $6,872 millones, lo que representa un aumento de $75 millones o 1.1% en relación con el año anterior, pero supone un déficit de $552.3 millones o 7.4% cuando se compara con la cantidad presupuestada para el ejercicio.
Los ingresos tributarios, la principal fuente de fondos del Estado, generaron $4,830 millones, $440.9 millones u 8.4% menos de lo presupuestado.
El desempeño de la mayor parte de los impuestos fue peor a lo presupuestado y, en muchos casos, la recaudación fue también inferior al ejercicio anterior.
El impuesto sobre la renta generó $2,043 millones, $245.1 menos de lo previsto y $205.9 millones menos que en 2013. En el caso del impuesto de la renta a las empresas, la diferencia es de $138.4 millones con el presupuesto y de $74.3 millones con el ejercicio previo. Por su parte, el impuesto de la renta a las personas naturales aportó $722.5 millones, $11.5 millones menos de lo presupuestado y 6.4% más que en 2013.
Este último tributo tuvo un comportamiento similar al crecimiento de la economía —la proyección del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para el cierre de año es de 6.3%—, algo que no ocurre en el caso del impuesto de la renta sobre las empresas.
En el seno de la Dirección General de Ingresos (DGI) se entiende que estos resultados se pueden corregir en el futuro con un mayor esfuerzo por parte de la administración en el cobro.
Con los impuestos indirectos, entre los que destaca el impuesto de transferencia de bienes muebles y servicios (Itbms), el Estado recaudó $2,361.5 millones, $236 millones (9.1%) menos de lo presupuestado y $121.8 millones (5.4%) más que el año anterior.
Por su parte, los ingresos no tributarios generaron $1,953 millones, $75.7 millones menos de lo presupuestado y $89.9 millones más que el año anterior.
Efectos del desfase
La consecuencia de no haber cubierto el presupuesto de ingresos es un aumento del déficit fiscal, escenario conocido por el MEF desde que la nueva administración asumió el poder.
De hecho, el ministro Dulcidio De La Guardia denunció ante la Asamblea Nacional que el Gobierno pasado infló el presupuesto de ingresos de 2014 de manera artificial con fines políticos y que autorizó gastos adicionales al presupuesto que no tenían el correspondiente respaldo en ingresos.
Para mitigar el impacto en el déficit fiscal, el Gobierno aprobó un plan de contención del gasto y una moratoria fiscal que generó ingresos por $141.6 millones en dos meses.
Las medidas aplicadas no fueron suficientes para mantener el déficit dentro de los límites que marcaba la Ley de Responsabilidad Social Fiscal y el Gobierno optó por modificarlos, elevando el techo de déficit de 2.7% a 4.1% del producto interno bruto (PIB). Todavía no se conoce el dato oficial de déficit fiscal para el cierre del año, pero las estimaciones del Gobierno apuntan a una cifra equivalente al 4% del PIB.
