Al cierre del primer semestre el rendimiento del S&P fue de 15.9%, el DOW 3.8% y el Nasdaq 31.7%. Con estos resultados se comprueba lo acertado del pronóstico que indicaba que en el inicio del 2023 la renta variable tendría un buen desempeño, pese al sentimiento bajista que prevaleció a finales del 2022.
Cabe recordar que el 2022 se caracterizó por el incremento de los riesgos geopolíticos, el aumento de precios y el endurecimiento de la política monetaria.
Aunque este panorama se mantuvo durante el primer semestre de 2023, muchos inversionistas se preguntan ¿qué permitió este cambio de tendencia?
La respuesta puede encontrarse en la fortaleza que evidenció la economía norteamericana, reflejada tanto en la producción, como en el empleo. El último dato del crecimiento del primer trimestre indica que la economía se expandió a una tasa anualizada de 2.0%, muy superior al 1.3% de la estimación inicial y mayor del 1.4% previsto por los economistas. Mientras que las solicitudes de seguro de desempleo, al cerrar junio, fueron inferiores a las estimaciones previas y la tasa de desempleo se ubicó en 3.7%.
Además, los ahorros generados durante el confinamiento por la pandemia de la covid-19 y los recursos que en ese momento transfirió el gobierno federal a las familias, permitió mantener el ritmo de demanda de los consumidores durante el inicio del 2023 e incrementó los ingresos de las empresas.
Esto favoreció la generación de más utilidades, de hecho, el 77% de las empresas del S&P superaron las expectativas que tenía el mercado en cuanto a las ganancias por acción, sosteniendo mejores valorizaciones pese al incremento del costo de fondos.
¿Qué podemos esperar en el segundo semestre?
Con condiciones que siguen siendo complejas, el panorama geopolítico es más complicado que al inicio del año, la curva de tasas de interés se mantiene invertida, quiebras de bancos regionales que afectaron la liquidez en medio de aumentos de los costos de fondos, generado por la política restrictiva que trata de frenar una inflación que no termina de ceder. Por lo que, el incremento de las tasas de interés muy probablemente disminuirá el crédito a las empresas y acelerará los impagos financieros tanto en el sector corporativo como el personal. Además, el ahorro que mantenían las familias por la transferencia de recursos gubernamentales disminuirá.
Por ende, el escenario de mayor probabilidad es de un menor ritmo de crecimiento económico, tasas de interés al alza y menor crecimiento en los ingresos y utilidades de las empresas en el segundo semestre.
Con este panorama, se espera que los inversionistas tomen ganancias y se mantengan líquidos, mientras recomponen su cartera. En este sentido, los inversionistas están evaluando oportunidades en acciones de crecimiento en sectores de telecomunicaciones y tecnología. En las acciones de valor las favoritas son las del sector financiero. Con las condiciones actuales de Europa y los mercados emergentes, los inversionistas se mantendrán en Estados Unidos.
El autor es financista.
