“Ya nos hemos gastado en uniformes y zapatos $90, otros $270 en libros, más $110 en los accesos digitales de algunos programas, $70 en útiles escolares y $420 en la matrícula”. En un solo chat Dionicio resumió los $890 que ha contabilizado como parte de los gastos que ha asumido para que su hija asista al quinto grado.
Ella está emocionada de volver a ver a sus amigos y estrenar una mochila nueva. Mientras tanto, en la misma casa y en los mismos tiempos, sus padres buscan las ofertas de la época y las opciones menos costosas de algunos útiles escolares. Sacan cuentas, mientras terminan las compras para arrancar el ciclo escolar 2024, que comienza el lunes de marzo.
En su caso particular, este año los costos han sido menores, según cuenta Dionicio, a raíz de una excepcionalidad del 2023, cuando la escuela incluyó en la lista de útiles una tableta. Recuerda que este hecho enchispó a muchos padres hace un año, y provocó que algunos terminaran sacando a los niños del colegio para trasladarlos a otro centro de enseñanza particular, más económico, o a una escuela estatal.
Desde 2020 hasta 2022 se registró la migración de al menos 33 mil estudiantes provenientes de colegios particulares hacia instituciones públicas, de acuerdo con los datos proporcionados por el Ministerio de Educación (Meduca).

Se espera que esta cifra aumente hasta alcanzar los 40 mil estudiantes al momento de la publicación de los resultados correspondientes al año lectivo 2023, según estimaciones realizadas por diversas asociaciones de padres de familia.
En gran medida, este fenómeno se atribuye a dificultades económicas que enfrentan las familias, mientras deben asumir los altos precios de útiles escolares, los libros y la matrícula uno de los factores determinantes en esta migración.
Luis Lasso, fundador de la Academia Bilingüe Shekinah, sabe que la situación de algunas familias cambió radicalmente a partir de la pandemia, tras la pérdida de ingresos y deudas acumulas.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC), en el sistema educativo del país están registrados un millón 54 mil estudiantes, entre 4 y 24 años de edad.
De este total, 197 mil 96 estudiantes asisten a entidades particulares y la gran mayoría (854 mil 527) a instituciones públicas. En la medida que aumenta la matrícula en los colegios estatales, se generan más presiones presupuestarias para el Estado.
Cecilia tiene dos hijos. Uno cursa el onceavo año escolar y la más pequeña ingresará al séptimo grado. Las compras las hizo justo esta semana, ocho días antes de iniciar el año escolar, intentando conseguir previamente algunos libros de segunda mano para reducir el gasto.
“En útiles, como cuadernos y libretas, gasté $143. Los libros nuevos de ambos sumaron cerca de $500, más otros $100 en algunos libros ya usados. Pero me faltan al menos cuatro libros que aún no han llegado a las distribuidoras”, comentó.

En medio de la conversación, con facturas dobladas y arrugadas, indica que la cuenta sería más alta, si no fuera porque tres de los libros más importantes de uno de sus hijos son utilizados por dos años consecutivos.
“Parte del enorme gasto es que las casas editoriales actualizan los libros y ya no se pueden comprar de segunda. También sucede que los colegios cambian de casa editorial y hay que comprar todos los textos nuevos. Eso no da espacio para el reciclaje o el ahorro”, relató.
Por otro lado, los libros de trabajo hay que comprarlos obligatoriamente nuevos. Este es uno de los requisitos en los que insiste la escuela a la que asisten sus hijos. Recuerda que algunos niños solían ir con libros de trabajo usados, y era poco o nada lo que hacían porque todas las respuestas estaban identificadas.
Lasso explicó que las casas editoriales tiene la obligación de actualizar los libros cada cinco años, tiempo de renovación que puede aplicar en diferentes años para cada materia. Las editoriales, dijo, también experimentan inflación, por lo que en las actualizaciones se observa un aumento en el precio final al consumidor.
La queja de Cecilia se extiende cuando recuerda que para la matrícula fueron cerca de $1,500 entre sus dos hijos. Saca cuenta, y entre libros, útiles y matrícula, además de $200 en uniformes y zapatos, ha gastado cerca de $3,000 solo para ingresar a la escuela. Las mensualidades sumarán entre los dos otros $5,000 en todo el año escolar.

“Este es un gasto que muchas familias no se pueden permitir. La realidad ha cambiado, con jornadas de trabajo reducidas, despidos y falta de oportunidades laborales. Hemos tenido de despedir a la persona que nos ayudaba en casa para poder balancear las cuentas”, contó.
Sus hijos, Lucía y Ernesto, han perdido la cotidianidad con algunos amigos que se han cambiado de escuela. Sus padres han visto reducir sus ingresos y no han tenido otra opción que migrar a otros colegios, comentó.
Al mismo tiempo han hecho nuevos amigos. Se trata de otros chicos que solían estar en colegios más costosos y ahora acuden a sus aulas. Es un juego de intercambio que impone la economía familiar de cada uno.
La inflación en Panamá cerró 2023 con un acumulado de enero a diciembre del 1.5%, según el reporte del Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el INEC.
En 2024, los panameños empezaron el año con algunas subidas en los costos de la vida cotidiana. Desde la electricidad hasta los pasajes aéreos, pasando por el transporte, el combustible y algunos servicios financieros.
Según el INEC, en la variación interanual de los precios al consumidor, es decir, desde enero de 2023 hasta enero de 2024, el país experimentó un aumento del 1.2%. En los distritos de Panamá y San Miguelito, esta variación fue un poco mayor, alcanzando el 1.5%.
Si nos adentramos en los detalles, vemos que hubo incrementos en varios grupos: por ejemplo, los bienes y servicios diversos subieron un 4%, la educación 2.6%, mientras que los segmentos de vivienda, agua, electricidad y gas, así como restaurantes y hoteles, registraron un incremento del 2.1% en un año.
Ese aumento en el renglón de electricidad también impacta a los colegios, recordó Lasso, cuando evalúa la carga de costos fijos, incluido el mantenimiento de las instalaciones y la planilla, que inciden en los costos educativos.

El calendario escolar 2024 establece 40 semanas de clases, por lo que hay padres que también recuerdan que el presupuesto incluye las mensualidades, los gastos en transporte y las meriendas durante todo ese tiempo.
La hija de Gladys iniciará este año su vida escolar. En kinder, la matrícula que paga es de $330, con una mensualidad de $150, un bus colegial por el que pagará en una sola vía, $50, y meriendas calculadas en $100 mensuales. “Nos hemos organizado para poder contar con el presupuesto”, dijo.
Todos los años, desde el mes de octubre y antes de asumir los costos de la matrícula escolar, los padres de familia tenían la oportunidad de comparar los precios que ofrecían las diversas escuelas particulares, evaluar las alzas de un año contra otro, y calcular el peso de recargos adicionales como las llamadas donaciones, que realmente se han convertido en pagos obligatorios para los estudiantes de primer ingreso.
Sin embargo, en un informe en el que solían estar los precios de los servicios de al menos 59 colegios particulares, ahora pueden estar un poco más de 15 centros de aprendizaje. Además, el informe no se actualiza en la página web de la Autoridad de Defensa del Consumidor y Defensa de la Competencia desde hace cuatro años.

