Desde hace dos semanas hay manifestaciones en el país por el alza en el precio de los combustibles y los alimentos. Los excesivos gastos del Gobierno, las denuncias por corrupción y la elevada tasa de desempleo fueron elementos detonantes para que la población, los sindicatos y grupos de profesionales se fueran a las calles.
Pero ese reclamo, con el que se exige buscar mecanismos para frenar la inflación y un alto al malgasto de los fondos públicos, se verá empañado con precios más altos a raíz del bloqueo de las calles, que han impedido el paso de los camiones que transportan alimentos, gas y combustible.

Ayer viernes 15 de julio, en el sector de Azuero, se estaba permitiendo de forma intermitente el paso de alimentos y el gas. Sin embargo, ya se habían materializado los primeros efectos nocivos del cierre de las calles, con la escasez de productos del agro en los últimos tres días en la ciudad de Panamá.
Mientras que en la ciudad capital se observan góndolas completamente vacías en todas las cadenas de supermercados -sin frutas y sin verduras a la venta- , en el interior del país se están perdiendo cosechas enteras.
No hay forma de sacar del campo productos que se han madurado demasiado como para ponerlos a la venta.
Ver que tantos alimentos se están botando resulta doloroso para las manos que trabajaron la tierra y seguramente para las personas que vive en la precariedad y en la pobreza.
4.2%
variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) Nacional urbano en el mes de mayo. El aumento generalizado de precios durante todo 2022 está teniendo un impacto en el bolsillo del consumidor.
Con calles bloqueadas, no ha habido manera que los transportistas puedan movilizar la carga desde Chiriquí y las provincias centrales hacia la provincia de Panamá. En vía contraria, no se ha podido llevar combustible a los centros de producción agrícola.
Por eso, como denuncia Yoris Morales, presidente de la Asociación de Comerciantes de Merca Panamá, “ayer, amanecimos con la noticia de que se empieza a botar el tomate y la papaya que se está produciendo en Chiriquí”.
También se está dañado la producción de pepinos, brócoli y coliflor.
Morales lamenta con tristeza la situación de los productores de los sectores de Caizán y Renacimiento, quienes habían visto como una opción movilizar la carga a los cuartos fríos que existen en el sector de Volcán, pero sin gasolina en la provincia, tal pericia se volvió imposible.
Anticipa que lo que está ocurriendo en el país traerá una distorsión increíble en los precios. Como hay exceso de alimentos que no se ha podido vender, primero se observarán precios a la baja, ya que los agricultores intentarán poner en el mercado toda la producción existente.
No obstante, hay que considerar que los agricultores se han quedado sin liquidez y han perdido ventas por 1 millón de dólares diarios en el Merca Panamá. “Y esto evidentemente tendrá un peso en los costos operativos y en los precios al consumidor de aquí hasta que finalice el año”, dijo Morales.
Los problemas de abastecimiento se empezaron a notar desde el pasado viernes 8 de julio y se intensificaron desde el 12 de julio.
Los consumidores, preocupados porque la escasez se extienda durante más días y alcance a más productos, han ido a los supermercados en busca de lo poco que hay y ya no queda casi nada disponible en el ala de los productos frescos.
Esta situación ha impactado el servicio que dan restaurantes y hoteles, que han tenido que modificar algunas recetas o eliminar ciertos platos del menú, con el agravante que durante cinco días son muy pocos los clientes que llegan, porque movilizarse de un sitio a otro se ha vuelto caótico en la ciudad de Panamá.
Demetrio Maduro, vicepresidente de la Asociación Panameña de Hoteles (Apatel), advierte de la cancelación de eventos y reservas, que han caído como un balde de agua fría, justo cuando el sector caminaba por el difícil sendero de la recuperación en medio de la pandemia.
En provincias como Chiriquí y Bocas del Toro, el 75% de las reservas se han cancelado, mientras que en la ciudad de Panamá se reporta la anulación del 30%.
Maduro advierte que si la situación continúa así y los hoteles llegan a operar con 60% de cancelaciones en la ciudad, se estaría propiciando la reducción de la mano de obra. Llegar a ese punto operativo implicaría pérdidas diarias de aproximadamente 3 millones de dólares para la industria.
De allí que Maduro y Morales, al igual que empresas en el sector de hidrocarburos y compañías en la industria de energía, han solicitado que se establezcan corredores para el paso de turistas, medicamentos, alimentos y servicios básicos, a fin de que la economía del país no se siga debilitando.

