El repudio por la aprobación del contrato minero, entre el Estado y Minera Panamá, se ha extendido a lo largo del país, reflejado en cierres de calles y protestas en las que participan universitarios, trabajadores, sindicatos y grupos ambientalistas, detractores del acuerdo que ofrece, a su juicio, ventajas extraordinarias a la empresa extractora.
Los cierres para el día lunes 23 de noviembre van desde el puente Sixaola, que sirve de frontera entre las repúblicas de Panamá y Costa Rica, hasta Felipillo, en el corregimiento de la 24 de Diciembre en la provincia de Panamá.
La situación podría ser una fotocopia de julio de 2022, cuando el malestar nacional por el alza del precio del combustible, la canasta básica y el costo de los medicamentos ocasionó el cierre de las avenidas más importantes del país.
Augusto Jiménez, presidente de Productores Tierras Altas, advierte que la región chiricana, donde se produce el 80% de los alimentos, está a merced de los cierres que ocasionan pérdidas económicas en sectores productivos, especialmente durante los períodos de transporte de las cosechas a los mercados en las provincias centrales y en la Ciudad de Panamá.
Ayer, antes de que se registraran cierres a la altura de Santiago, Veraguas, ya los productores de tierras altas registraban la cancelación de al menos el 30% de los pedidos que usualmente entregan los días lunes, contabilizando entre 12 y 15 contenedores.
“Esto es un daño directamente a la economía, cuando todavía no nos hemos recuperado los millones de dólares que ocasionó los cierres en julio del 2022″, periodo en el que se calcularon pérdidas diarias por más de $80 millones.
El sector, dijo Jiménez, emplea a cerca de 10,000 personas y el 80% de esa mano de obra no es calificada. El daño, acentúa Jiménez, es letal para toda esa mano de obra.
“Se avecina una situación compleja. Ojalá que reine la cordura y la sensatez porque nos afecta todo. Los tranques y los cierres parecen haberle quedado muy grande a este Gobierno. Los que más sufren son los más vulnerables y obviamente eso trae consecuencias lesivas”.
En productos como papa y cebolla se podrían almacenar en los centros postcosecha, pero en pocos días se rebasa el límite de almacenamiento. Pero en el caso de la lechuga, el tomate o el brócoli no hay forma de salvar el producto después de tantos días después de cosechar.
Si la situación se extiende podría incluso Merca Panamá quedar sin productos para hacer los envíos a puestos de venta más pequeños.

