La decisión de la naviera estatal china Cosco Shipping Lines de dejar de usar el puerto de Balboa, en la entrada del Pacífico del Canal de Panamá, abre un nuevo capítulo de ajustes dentro del sistema portuario del país y pone a prueba la capacidad del hub logístico panameño para mantener la fluidez del transbordo de carga y evitar temas de congestionamiento en el Atlántico.
El anuncio, comunicado a los clientes el 10 de marzo, establece que a partir de esa fecha no habrá salidas ni arribos de los servicios de Cosco en la terminal pacífica, aunque la empresa no ha explicado públicamente las razones ni ha confirmado si la medida será temporal o permanente.
La decisión ocurre en medio de la reconfiguración operativa de los puertos de Balboa y Cristóbal, luego de que el Estado panameño revocara la concesión que desde 1997 mantenía Panama Ports Company (PPC) —filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison Holdings— para operar ambas terminales tras declarar la Corte Suprema de Justicia la inconstitucionalidad de esos contratos.
Con la salida de PPC, el Gobierno otorgó contratos temporales de 18 meses para la administración de los puertos mientras se prepara una nueva licitación internacional. El puerto de Balboa pasó a ser operado por APM Terminals Panama (Maersk), mientras que Cristóbal quedó bajo la gestión de Terminal Investment Limited (MSC), ambos bajo supervisión de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP).
En este contexto, representantes del sector logístico y marítimo siguen de cerca el movimiento de las líneas navieras y el impacto que puedan tener estos cambios en la operación portuaria.
Aunque reconocen que la salida de Cosco de Balboa implica ajustes en las rutas y terminales utilizadas, sostienen que no se prevé una afectación en el flujo de transbordo, siempre que la carga continúe moviéndose dentro de los puertos panameños.
Ángel Sánchez, presidente del Consejo Empresarial Logístico (COEL), señaló que el gremio ha estado monitoreando de cerca el comportamiento de los puertos, particularmente Balboa y Cristóbal, y destacó que las terminales mantienen altos niveles de operación, entendiendo que los primeros días fueron de ajustes.
“Estamos siguiendo de cerca el movimiento en los puertos y vemos que están trabajando casi al 100%. Cosco tiene el derecho de escoger las terminales con las que opera”, explicó.
Según Sánchez, la información conocida hasta ahora indica que la naviera utilizará terminales en el Caribe panameño como SSA Marine MIT (conocida como el puerto de Manzanillo International Terminal y Colón Container Terminal (CCT), lo que permitiría que las rutas de buques y el movimiento de contenedores continúen dentro de la comunidad portuaria del país.
“Para nosotros es importante que el movimiento de contenedores y las rutas se mantengan en Panamá, y eso es lo que estamos viendo por el momento. No hay una afectación directa sobre el tráfico ni sobre la cantidad de contenedores que pasan por el país”, indicó.
Desde el sector marítimo, el enfoque también está en garantizar la continuidad operativa del sistema portuario y preservar la confianza de los usuarios internacionales del hub logístico panameño.
Gerardo Bósquez, director de la Cámara Marítima de Panamá, señaló que en procesos de transición como este pueden presentarse ajustes temporales, pero aseguró que el flujo de operaciones se mantiene.
“Lo importante es mantener la seguridad de que el flujo y la operación de los puertos continúan. Como gremio nos interesa que el centro de transbordo de carga no se vea afectado”, afirmó.
Bósquez explicó que durante el proceso de cambio se registraron disrupciones menores, propias de cualquier transición operativa, aunque subrayó que los buques continúan arribando a los muelles y que se espera que las operaciones se normalicen plenamente en los próximos días.
Los gremios coinciden en que los cambios en las decisiones comerciales de las navieras son parte de la dinámica habitual de la industria marítima, donde las líneas ajustan periódicamente sus alianzas y terminales según estrategias logísticas y costos operativos.
Ambos voceros del sector coinciden en que, para Panamá, el reto principal es mantener la eficiencia y competitividad del hub portuario, de modo que las cargas continúen utilizando las terminales del país como un punto clave de redistribución en la región.
Otros representantes de navieras señalaron a La Prensa que será fundamental fortalecer la gestión y coordinación portuaria para evitar, en el corto plazo, posibles congestionamientos por la acumulación de contenedores vacíos en los patios de los puertos del Atlántico, en caso de que Cosco decida movilizar más carga hacia esa zona.
“Para 2027 ya existe preocupación por la posibilidad de un fenómeno de El Niño incluso más fuerte que el registrado en 2023 y 2024, lo que podría provocar reducciones en el calado del Canal y, por ende, en el número de tránsitos. En ese escenario, el transbordo por tren o por tierra podría convertirse en una alternativa”, indicaron fuentes del sector.
Ante un contexto de puertos potencialmente más congestionados, un nuevo episodio de El Niño podría añadir presión adicional sobre el hub logístico y portuario panameño.
En ese contexto, representantes portuarios de Colón se reunieron el miércoles 11 de marzo con ejecutivos de la naviera china para coordinar la operación y garantizar que, si se trata de un movimiento regular de carga, se mantenga la fluidez en las operaciones y en el manejo de contenedores, evitando posibles congestionamientos en las terminales.


