La caída de Silicon Valley Bank (SVB), el otrora banco de elección en el epicentro tecnológico del globo, es comprensible bajo la luz de principios fundamentales de banca y finanzas, ilustrando a su vez aspectos importantes de la realidad del mundo financiero de nuestros días.
El ciclo de alza de tasas de la Reserva Federal ha creado enormes retos para las instituciones financieras, al aumentar el costo de fondos y desacelerar a la economía mundial.
En el caso de SVB, esto significó un problema compuesto, debido a la aguda vulnerabilidad del sector tecnológico a estos fenómenos paralelos. SVB reaccionó de manera pobre al reto presentado con un manejo de su hoja de balance que se trasluce incompetente, y la cual colapsó bajo el peso de los movimientos de tasas por el lado de los activos y a los retiros de sus clientes naturales por el lado de los pasivos.
Este escenario y sus consecuencias inmediatas conjugan necesarias reflexiones sobre principios tradicionales de banca con nuevas realidades sobre las cuales aún estamos intentando aprender.
La falla de SVB es perfectamente inteligible para un banquero del Siglo XIX, pero su espectacularidad y sus alcances inmediatos corresponden a realidades muy de nuestro siglo, particularmente la velocidad con que la información se propaga y cómo la inestabilidad se contagia de forma inmisericorde, y no necesariamente racional, por el ecosistema global de crédito.
El anuncio casi inmediato del compromiso de compra de Credit Suisse por parte de UBS ilustra esto último. Por años Credit Suisse venía confrontando retos sobre los cuales, con mayor o menor acierto, se había estado trabajando.
Sin embargo, las turbulencias creadas por SVB y problemas análogos en otras instituciones como Signature Bank, al crear una crisis de confianza generalizada, hizo insostenible la situación del coloso suizo, que ahora afronta la perspectiva eventual de ser devorado por su competidor domiciliado en la otra esquina.
Establecer una relación lineal entre los problemas bancarios en el espacio estadounidense y la viabilidad de un gigante global con base en los Alpes es casi llegar a la siempre engañosa analogía de la mariposa que bate las alas en Manaos y crea una tormenta eléctrica en Beijing. Sin embargo, los efectos son igual de materiales.
El reto ante los banqueros y reguladores de nuestros días es lograr un entendimiento pragmático y funcional de estas nuevas dinámicas sin olvidar las lecciones del pasado, las cuales, casi contraintuitivamente, parecen cada vez más relevantes.
El autor es financista
