El más reciente capítulo de la historia del 2023 se escribió el viernes 10 de marzo con la toma de control del Silicon Valley Bank (SVB) por parte del regulador bancario norteamericano. Acción que se da para preservar los activos que aún quedan en la institución ante la incapacidad del banco de hacerle frente a sus compromisos.
De esta manera, la cotización de las acciones de SVB Financial Group, pasó de $267.83 el miércoles 8 de marzo, hasta los $106.04 el viernes, cuando dejaron de cotizarse. Caída que puede explicar parte del retroceso en la jornada del viernes de 1.76% del NASDAQ, 1.45% del S&P y 1.07% del Dow.
El SVB es la primera institución bancaria que colapsa desde la crisis de 2008, despertado temor en algunos inversionistas y cuestionamiento hacia los reguladores. Sin embargo, tanto las dimensiones de las instituciones con problemas en ese entonces y su capacidad de contagio, no son similares.
SVB, fundado en 1983, era el número 16 en EU en cuanto a tamaño de activos, es decir, un banco mediano. Su enfoque de negocio era la captación de efectivo proveniente del financiamiento que recibían nuevas empresas del sector tecnológico asentadas en el cluster de Silicon Valley, mientras que sus operaciones en el exterior se ubicaban en algunas ciudades de Europa, Asia e Israel.
La disminución de su liquidez ocurre cuando se reduce el financiamiento por parte de los inversionistas de riesgo hacia las empresas clientes del banco, ya que el endurecimiento desde 2022 de la política monetaria de la FED, aumentó el costo de fondos, por ende, no solo no les entran nuevos recursos a las empresas, sino que estas retiran sus depósitos para usarlo de capital de trabajo. Igualmente, con la disminución del empleo en el sector tecnológico y la inflación, las personas fueron retirando sus depósitos.
Por otro lado, el banco contaba con una cartera de inversión adquirida cuando la FED bajó los tipos de interés en el 2020 para paliar los efectos de covid-19, por ende, los rendimientos de estos instrumentos eran bajos y para adquirir un mayor rendimiento, el SVB invirtió en instrumentos con mayor duración.
Ante los retiros, SVB vendió parte de esa cartera, sin embargo, con el incremento en la política restrictiva de la FED, los precios de estos instrumentos fueron afectados y en la venta se estima que la entidad financiera perdió mil 800 millones de dólares.
Ahora, no solo tenía problemas de liquidez, sino también de solvencia, por lo cual, trató de adquirir fondos nuevos vía capitalización a través de la venta de nuevas acciones, lo cual no funcionó, pues el mercado estaba alertado de la situación. Además, se rumora que altos ejecutivos vendieron sus acciones semanas atrás, que, sumado al interrogante de qué tan evidente habría sido la falta de liquidez del banco, hace cuestionar la labor de los reguladores.
En todo caso, se puede decir que la caída de SVB es en cierta medida un daño colateral de la política de la FED.
El autor es financista
