La vía acuática es el hogar de Ilya Espino de Marotta.
Es la líder y turbina del proyecto de ingeniería más importante del hemisferio y el de mayor impacto del comercio marítimo mundial. Ha pasado más de la mitad de su vida en las entrañas del Canal.
Es la mujer que ha ocupado el puesto de más alto rango en los 102 años de historia canalera. Además de simbolizar a cientos de mujeres que trabajan en la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y a las que formaron parte de la masa laboral a cargo de la expansión de la vía.
Su llegada a la vicepresidencia ejecutiva de Ingeniería y Programa de Gestión de la Ampliación del Canal no fue casual ni accidental.
Cuando sus colegas hablan de ella, se refieren a la “ingeniera” con un tono de confianza y respeto, como quien habla de un compañero del que se sienten orgullosos porque ahora es el jefe.
La revista Forbes la ‘listó’ entre las “50 mujeres más poderosas de Centroamérica” en 2014. Dos años más tarde y a días de inaugurarse la ampliación del Canal de Panamá, Espino de Marotta se mueve al paso de un triatleta para ultimar detalles.
Hasta la fecha, Espino de Marotta está contenta. Más bien, “feliz”, lo admite con sonrisa amplia. Ha entregado los últimos años de su vida al programa de ampliación desde diferentes trincheras, hasta convertirse en 2012 en la timonel de una obra que fue pactada a un precio de $5 mil 250 millones y cuya importancia va más allá de su valor.
Representa la esperanza de un país que le apuesta a mejores días y que ve en el Canal el vehículo para resolver los problemas sociales que le siguen aquejando, pese a crecer ininterrumpidamente por los últimos años.
Ella tiene 30 años de carrera en la vía interoceánica, de allí que muchos la recuerdan como la chica que en la década de 1980 llegó como técnico de ingeniería a Colón.
Por esas tierras trabajó durante cuatro años. Se remonta a sus idas a la costa atlántica a través del antiguo ferrocarril, “pero el tren dejó de funcionar, así que me tocó manejar”.
Estudió ingeniería marina en Texas A & M University, así que el Canal era el escenario perfecto para crecer profesionalmente. Ha sido incansable en sus postulaciones a nuevos cargos y retos desafiantes, algo que sin planearlo le allanó el camino para ser uno de los pilares de las operaciones del Canal.
