El alza en el precio del combustible ya está teniendo un impacto directo en el sector transporte de carga en Panamá. Antonio García Prieto, vicepresidente de la Asociación de Transportistas de Carga de Panamá (Atracapa), indicó que actualmente enfrentan un incremento de hasta 34% en sus costos operativos, lo que se traduce en mayores gastos por viaje.
El precio del diésel aumentó el pasado viernes 20 de marzo hasta ubicarse en $1.21 por litro. Anteriormente, entre el 6 y el 20 de marzo, este combustible ya había escalado a $0.90, mientras que en febrero, antes del conflicto bélico en Medio Oriente, se mantenía en $0.83. Desde entonces, el incremento acumulado es de $0.38 por litro, lo que representa un alza aproximada de 45.8%. Solo en el último ajuste que entró en vigencia el 20 de marzo, el aumento fue de $0.31 por litro, equivalente a una variación de 34.4%, reflejando la aceleración reciente en el encarecimiento del combustible por las presiones internacionales.

El dirigente explicó que, por ejemplo, un recorrido entre Panamá y Colón implica ahora unos 35 dólares adicionales solo en combustible. Señaló que estos costos varían según factores como el tipo de carga, el peso y la eficiencia del camión.
García Prieto advirtió que el impacto no se limita al combustible. Indicó que otros insumos clave para la operación, como llantas, baterías, aceite y repuestos, también podrían encarecerse en las próximas semanas debido al aumento en los fletes marítimos. “Todo lo que viene en agua, es decir en transporte marítimo ya viene con precio encarecido”, afirmó.
Además, señaló que el sector aún evalúa cómo trasladar estos incrementos a los usuarios, mientras se coordinan acciones con gremios y líneas navieras. Explicó que parte del transporte terrestre depende de contratos con las navieras, cuyos costos ya han aumentado, lo que podría presionar aún más la cadena logística.
El representante también destacó que el impacto alcanza a todo el parque vehicular de carga, estimado en unos 25 mil camiones en el país, distribuidos en distintos segmentos.
El encarecimiento del transporte terminará reflejándose en el precio final de los productos, tanto locales como importados, debido al efecto combinado del aumento en los fletes marítimos y terrestres.
Por su parte, el presidente de la Coordinadora de Transporte de Carga, Gilberto Soto, advirtió que el sector de carga contenerizada no cuenta actualmente con una cláusula de ajuste por combustible en sus contratos, a diferencia de otras modalidades de transporte.
Explicó que el incremento del diésel, que ya alcanza alrededor de 34%, está presionando fuertemente los costos operativos del sector. Indicó que, mientras el transporte marítimo y aéreo ya han ajustado sus tarifas, los transportistas terrestres aún no han aplicado aumentos, aunque no descartan hacerlo si la tendencia continúa.
“Si siguen subiendo los precios de los combustibles, los fletes van a subir; no podemos quedarnos estáticos”.

Además del costo del combustible, los transportistas enfrentan demoras de entre cinco y siete horas en los puertos, lo que agrava la situación. Actualmente, el flete por movilizar un contenedor entre Balboa y la Zona Libre de Colón se sitúa en unos 375 dólares.
Activan cláusulas de aumento
El presidente del Consejo Empresarial Logístico, Ángel Sánchez, explicó que ante el incremento en el precio del combustible, el sector ha comenzado a activar cláusulas contractuales, previamente establecidas, para mitigar el impacto en los costos de transporte.
Estas disposiciones permiten ajustar las tarifas de flete cuando el alza del combustible supera ciertos umbrales, pero a su vez contempla una adecuación a la baja cuando el precio del diésel se reduce.
Sánchez detalló que estas cláusulas están incorporadas en los contratos entre los transportistas y sus clientes, y se activan generalmente cuando el aumento del combustible supera el 12% o 15%.
A partir de ese punto, el incremento en el flete se ajusta de forma proporcional al comportamiento del precio del combustible.
El dirigente aclaró que estas condiciones no son uniformes para todo el sector, ya que cada contrato establece de manera individual el porcentaje de ajuste, dependiendo de la relación entre el proveedor de transporte y el cliente. “Esto no lo regula el Consejo Empresarial Logístico; es un acuerdo entre las partes”, indicó.
Asimismo, señaló que estas cláusulas pueden activarse o desactivarse según la evolución del precio del diésel, con el objetivo de evitar distorsiones en el mercado.
Recordó que este mecanismo se fortaleció tras experiencias anteriores, como los aumentos de 2011 y 2022, cuando los costos del transporte subieron con el combustible, pero no siempre se redujeron al mismo ritmo cuando los precios bajaron.
Sánchez advirtió que, aunque el impacto ya comienza a sentirse en el mercado local, el efecto completo se reflejará progresivamente en la cadena logística y en los precios al consumidor, en la medida en que se renueven los inventarios y lleguen nuevos embarques al país.


