Panamá tiene una tarjeta amarilla por parte de la Unión Europea para temas pesqueros desde el año 2019, lo que dificulta que los productos del mar puedan llegar a ese mercado y además se cuestionan las medidas de seguridad que se aplican sobre la flota con bandera panameña, por el incumplimiento de normas contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada denominado Indnr, un problema global que amenaza los ecosistemas oceánicos y la pesca sostenible.
El país tiene que pasar por una nueva auditoría este año ante la Dirección General de Asuntos Marítimos y Pesca (DG MARE) de la Comisión Europea.
El organismo debe verificar si luego de varias medidas aplicadas para vigilar la flota, Panamá está cumpliendo o no, con los estándares internacionales de trazabilidad y control en materia pesquera, para darle la tarjeta verde o en caso contrario, mantener la amarilla o sancionarla con la roja, lo que bloquearía totalmente a la flota pesquera abanderada y a los exportadores panameños, el acceso al mercado europeo.
En entrevista con La Prensa, Eduardo Carrasquilla, administrador de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), reveló los avances que han logrado y el cronograma para lograr una mejor evaluación por parte del bloque europeo.
Aseguró, durante la Convención Marítima de las Américas, que Panamá ya completó el proceso de actualización normativa exigido por la Unión Europea para aspirar a la llamada tarjeta verde contra la pesca ilegal. “Tenemos ya un 100% en materia de normas. Tenemos también un 100% de control de nuestra flota pesquera con el programa de observadores implementado”, sostuvo.
Panamá mantiene actualmente una flota pesquera internacional compuesta por unas 160 embarcaciones, de las cuales cerca de 30 realizan actividades de captura, principalmente atunera, tanto en el océano Pacífico como en el Atlántico.
Además, el país cuenta con aproximadamente 80 buques refrigerados o “reefers”, dedicados al transporte y almacenamiento de productos pesqueros.
“Hoy en día Panamá cuenta con un observador en el 100% de su flota”, afirmó Eduardo Carrasquilla, al destacar que estos observadores están conectados en tiempo real con el centro de monitoreo de la ARAP para vigilar operaciones de carga, descarga y transbordo.
El paso clave para la tarjeta verde
El administrador de la ARAP indicó que el último paso pendiente es consolidar el sistema nacional de trazabilidad pesquera, para garantizar el seguimiento de las exportaciones hacia el mercado europeo.
Como parte de ese proceso, Carrasquilla explicó que la ARAP prevé culminar en junio el sistema informático “Trazar Agro Panamá”, que permitirá rastrear el producto desde la captura hasta su exportación.
El sistema abarcará unas 450 embarcaciones industriales y alrededor de 3,800 embarcaciones artesanales. “Debemos estar ya en las pruebas piloto a finales de junio”, señaló el funcionario, quien adelantó que Panamá espera recibir la auditoría de la Unión Europea entre septiembre y octubre de este año. “Estimamos que a principios del próximo año podíamos ya pasar a la condición de tarjeta verde”, indicó.

En materia económica, Carrasquilla reveló que las exportaciones pesqueras panameñas cerraron 2025 con cerca de 275 millones de dólares, impulsadas principalmente por el camarón, que generó más de 130 millones de dólares.
Los principales mercados de exportación de los productos pesqueros panameños continúan siendo Estados Unidos y Taiwán.
Detalló que la industria pesquera creció 18% durante el año pasado. “Queremos exportar más al mercado europeo, donde el año pasado sólo exportamos el 8% de nuestra producción pesquera”, afirmó.
El funcionario también destacó que obtener la tarjeta verde abriría nuevas oportunidades de inversión y expansión para la industria pesquera nacional. Mencionó que el nuevo puerto de Puerto Armuelles, cuya inauguración está prevista para febrero del próximo año, podría convertirse en un “hub atunero del Pacífico Este Oriental”.
“Todo ese ecosistema de pesca internacional puede venir a Panamá a asentarse, generar empleo, generar divisa y lograr incrementar nuestra participación en el mercado europeo”, expresó Carrasquilla, quien además adelantó se establecerán mercados periféricos de mariscos y reforzará el subsidio al combustible para apoyar a la pesca artesanal y mantener precios accesibles al consumidor local.
Detalló que se han registrado más de 1,400 embarcaciones artesanales dentro del programa de subsidio, de un universo estimado de 3,800 embarcaciones en todo el país.

