La mirada de los bancos internacionales, agencias de calificación de riesgo y de inversionistas internacionales sigue estando sobre Panamá, luego del proceso electoral en el que resultó ganador José Raúl Mulino, para la presidencia de la República, además de una Asamblea Nacional con mayoría de diputados independientes.
¿Cuál será su gabinete de ministros? ¿Qué medidas económicas tomará? ¿Qué hará con el tema de la mina y de la crisis hídrica que afectó los tránsitos en el Canal? Estas y otras interrogantes se las formulan los agentes económicos internacionales que avizoran que el país tendrá que apretarse el cinturón, controlar el gasto público y aplicar medidas de corte fiscal para reducir el déficit y hacer frente a los compromisos locales e internacionales con el pago a los acreedores.
El banco estadounidense J.P. Morgan en su análisis post electoral indica que los problemas que tiene que abordar la nueva administración gubernamental son bien conocidos y “no tienen una solución fácil” y describe los distintos desafíos.
Indica que se debe aplicar una reforma fiscal, abordar el problema del subsistema de pensiones, plantear el debate sobre abrir o cerrar la mina Cobre Panamá, lograr una unidad política con una Asamblea Nacional fragmentada y navegar con un menor crecimiento económico en medio de un ambiente de insatisfacción de la población.
“La nueva administración no solo tendría que señalar un camino hacia la consolidación fiscal, sino también mostrar capacidades de ejecución dentro de un contexto de crecimiento débil, un panorama político fragmentado y la tensión social”.
J.P. Morgan precisa que el cierre de la mina a finales del año pasado, proyecto que representaba directa e indirectamente alrededor del 4.5% del producto interno bruto (PIB), augura problemas a corto plazo como restarle peso a la economía panameña este año.
Agrega el informe que este tema minero aumentó los riesgos sobre una pérdida de confianza por parte del sector empresarial internacional y local al marco institucional de Panamá.
“Creemos que es probable que esto pese sobre el crecimiento a medio plazo de Panamá, que hemos rebajado a alrededor del 3.5% interanual. Desde una perspectiva fiscal, el mal historial de Panamá en cuanto al cumplimiento de los déficits fiscales, un menor crecimiento, menores ingresos provenientes de la concesión minera y promesas de más gasto social ya llevaron a Fitch a rebajar a Panamá por debajo del grado de inversión, y es probable que otras agencias sigan el mismo camino”, advierte el banco de inversión J.P. Morgan.

Menciona además el informe que Panamá tendrá que lidiar con grandes responsabilidades que podrían derivarse de revocar la concesión minera y los consiguientes arbitrajes que podrían costar según algunas estimaciones $10 mil millones de dólares o alrededor del 12% del PIB. “Esto será será una nube oscura que seguramente proyectará su sombra sobre las perspectivas fiscales durante algún tiempo”.
J.P. Morgan señala que el presidente electo José Raúl Mulino está enfocado en lograr una unidad política e impulsar el crecimiento económico pero no la tiene fácil.
“Los problemas son fácilmente identificables, las soluciones no están claras. La unidad política podría ser difícil de lograr en medio de una Asamblea Nacional muy fragmentada, particularmente una en la que la mayoría la tienen los independientes. En segundo lugar, es probable que el crecimiento económico este año sea anémico, lo que aumentará el desempleo y potencialmente llevará a un aumento de la agitación social a corto plazo”, alerta J.P. Morgan.
El informe del banco estadounidense es cónsono con la opinión que han dado esta semana las agencias de calificación como Fitch, Standard & Poor´s y Moody’s además de Barclays que han advertido sobre los retos que tendrá el nuevo gobierno para lograr un consenso político y que se aprueben las reformas legales que se requieren.
