Veda del caracol marino en Panamá: qué se analiza y qué podría cambiar en 2026

Veda del caracol marino en Panamá: qué se analiza y qué podría cambiar en 2026
En la reunión se planteó que la veda se perfila como una de las principales herramientas para dar un respiro a las poblaciones de esta especie. Cortesía

La veda del caracol marino volvió a ponerse sobre la mesa. Técnicos, biólogos y autoridades se reunieron para revisar qué está pasando con estas especies y qué medidas tomar ante señales claras de presión sobre sus poblaciones.

El encuentro reunió a especialistas de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) y del Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), con el foco puesto en caracoles de los géneros Aliger, Lobatus y Strombus, recursos que no solo tienen valor comercial, sino también un rol clave en el equilibrio de los ecosistemas marinos.

Durante la discusión, se insistió en un punto crítico: estos organismos crecen lento y tardan varios años en reproducirse, lo que los hace especialmente vulnerables a la pesca intensiva. En el Caribe, de hecho, ya se han registrado niveles preocupantes de sobreexplotación, al punto que especies como el caracol reina (Aliger gigas) están bajo vigilancia internacional.

Las alertas no son menores. En varias zonas se han documentado caídas en la biomasa, menos ejemplares reproductivos y cambios en los ecosistemas marinos. Esto no solo impacta la biodiversidad, sino también a comunidades que dependen de este recurso para su sustento, dijo el administrador general de la ARAP, Eduardo Carrasquilla.

Frente a ese panorama, la veda se perfila como una de las principales herramientas para dar un respiro a las poblaciones y evitar un colapso mayor. En esa línea, se prevé la realización de varias mesas técnicas para recopilar información científica y ajustar las reglas que regirán a partir de 2026, en reemplazo de la normativa vigente.

Especialistas coinciden en que el desafío no es solo restringir la pesca, sino sustentar las decisiones con datos sólidos. El caracol, recuerdan, cumple funciones ecológicas como la filtración de nutrientes y el mantenimiento del equilibrio en los hábitats marinos.

Desde el Ministerio de Ambiente también se han encendido las alarmas. Incluso dentro de áreas protegidas se ha detectado extracción del recurso, lo que evidencia debilidades en el control y la necesidad de reforzar la vigilancia.

La directora Nacional de Costas y Mares de MiAmbiente, Digna Barsallo, adelantó que buscará apoyo para mejorar el monitoreo y fortalecer la gestión sobre estas especies.


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