La veda del dorado (Coryphaena hippurus) continuará vigente en Panamá hasta el 31 de agosto de 2026, de acuerdo con la disposición de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), que busca proteger el ciclo biológico de esta especie en las aguas jurisdiccionales del país.
La medida, que comenzó el 1 de julio, prohíbe durante 60 días la pesca comercial del dorado para embarcaciones de pequeña, mediana y gran escala. También restringe la posesión, transporte, comercialización, procesamiento, importación y exportación del recurso mientras permanezca la veda.
La ARAP informó que los Certificados de Inspección Ocular (CIO) y los salvoconductos de transporte continúan disponibles en sus oficinas a nivel nacional para permitir la comercialización y exportación del producto que haya sido capturado o procesado antes del inicio de la restricción.

Según la entidad, la veda tiene como objetivo proteger el reclutamiento de ejemplares juveniles, permitiendo una etapa de crecimiento antes de que ingresen a la pesquería comercial. Además, la medida busca que la biomasa alcance niveles adecuados durante el pico reproductivo de la especie, que ocurre en agosto.

La resolución que sustenta la veda se basa en una investigación científica realizada durante más de 16 meses. El estudio identificó una ventana biológica de importancia para el dorado, al determinar que julio es un período clave para proteger el reclutamiento y crecimiento de nuevos individuos, mientras que entre agosto y diciembre se registra una elevada proporción de hembras en estados avanzados de madurez gonadal.
La ARAP considera que la protección conjunta de julio y agosto contribuye a reducir temporalmente la presión pesquera sobre la especie y favorece el aprovechamiento sostenible del recurso.

