El sector de la construcción en Venezuela, que cayó 98.5 % desde 2012, confía en recuperarse este año con la llegada de inversiones en la industria petrolera y en instalaciones eléctricas, escuelas y hospitales, sectores a los que se prevé que se dirijan parte de los fondos actualmente bloqueados en el exterior en medio de una incipiente flexibilización en las sanciones económicas.
El 2023 es un año “distinto” a los anteriores, según el presidente de la Cámara de la Construcción (CVC), Enrique Madureri, quien ve como una buena noticia para el sector el permiso otorgado a la estadounidense Chevron para reactivar operaciones, lo que permite “reinversiones para la recuperación de pozos que están inhabilitados o trancados”.
“Por ejemplo, en el caso de Chevron, tienen 18.000 pozos inhabilitados y ellos empiezan ahora con una política de recuperación de toda esa infraestructura, y esa es una gran oportunidad para el sector de la construcción”, dijo a EFE.
De igual forma, en el sector energético, el empresario señaló que Cardón IV, una empresa conjunta entre la española Repsol y la italiana Eni ubicada en el Golfo de Venezuela, “ya está haciendo las inversiones necesarias para ampliar la producción”.
En la última década, la cantidad de trabajadores en el sector de la construcción en ese país, se redujo 97%, de 1.3 millones a 30 mil empleados y han perdido la mitad de las empresas.
