Luego de semanas de optimismo en cuanto al fin del ciclo restrictivo de la política monetaria, sustentado en el dato del 3.0% de la inflación a junio, agosto comenzó con altos niveles de volatilidad en los rendimientos de los activos financieros, dado que esta semana hubo un viraje en el ánimo de los inversionistas, provocando una caída en los precios de los instrumentos de renta fija a largo plazo y la toma de ganancia en el mercado accionario.
¿Qué generó este cambio de tendencia?
Durante la semana se difundieron dos noticias relevantes: la rebaja en la calificación de riesgo de la deuda a largo plazo y el dato de desempleo a julio.
La primera, la agencia Fitch rebajó la calificación de riesgo de AAA a AA+ a la deuda norteamericana de largo plazo, fundamentado en el incremento del nivel de endeudamiento gubernamental con relación al PIB, el cual puede pasar de 113% este año a 118% en el 2025, lo cual debilitaría la posición fiscal en el futuro cercano. Igualmente, basó la rebaja en la disminución de la gobernanza, debido a los continuos debates políticos que han llegado casi al límite en cuanto al tiempo requerido para llegar a acuerdos.
Mientras que la segunda noticia, el dato de desempleo evidencia que la economía sigue generando empleo, aunque a un ritmo menor, dicha generación fue suficiente para ubicar a la tasa de desempleo en 3.5%, nivel más bajo de la última década. Adicional a la creación de empleos, en el mes también se evidenció un incremento en los niveles de salarios, con lo cual se aumenta el gasto de los consumidores, por lo que el mercado está asumiendo que la inflación aún no ha sido controlada y que la política restrictiva se mantendrá por un tiempo.
Sobre estas dos notas y su impacto en el mercado, podríamos decir que la primera tomó por sorpresa al mercado y ante escenarios complicados, cualquier nota negativa puede ser sobrevalorada inicialmente, pero luego es asimilada, como es este caso, pues la implicaciones a corto plazo son muy bajas por dos motivos esenciales: a) los inversionistas institucionales no saldrán a vender sus posiciones ya que la mayoría de los fondos de inversión no discriminan entre AAA y AA+ y b) la posibilidad de impago sigue siendo muy baja, sobre todo contando con la máquina de impresión de la moneda más aceptada en el mundo.
El nivel de sostenibilidad de la deuda sí debe ser materia de debate en el mediano plazo, para encontrar una solución estructural a este problema.
En cuanto a la segunda nota, si bien denota una economía resiliente, mantiene en los inversionistas la hipótesis de que los tipos de interés se mantendrán altos y no se vislumbra un cambio de tendencia. A esta hipótesis, le añadimos el hecho de que el Tesoro anunció un incremento en las colocaciones de deuda, con lo cual, ante un aumento de la oferta, los rendimientos seguirán altos y la volatilidad continuará.
El autor es financista.

