Los hábitos del consumo cultural istmeño se recogen en la encuesta “Conoce a tu usuario”, aplicada por el Instituto Nacional de Cultura (INAC) a una muestra de su propio público.
En Panamá, las damas suelen ser las más interesadas en apreciar las artes escénicas. Así lo revelan las cifras de la citada encuesta, que las posiciona en el grueso de la audiencia con el 70% del total, en comparación con los caballeros que representan el 30% de los asistentes.
Esta primera encuesta, aplicada a 68 personas durante el desarrollo del musical Jesus Christ Super Star, en junio de 2015, buscaba entender de forma más amplia percepciones y necesidades de los espectadores, entre los cuales el 84% correspondía a opiniones de nacionales y el restante 16% a extranjeros. Estos últimos dijeron aprovechar su estadía en el país para disfrutar de la cartelera artística del momento.
La encuesta institucional exploró, mediante 12 preguntas sencillas, las preferencias del público.
Jesus Christ Super Star fue una de las 83 obras de teatro presentadas en 2015, según cifras divulgadas por el documento “Indicadores del sector teatral”, efectuado por la Asociación de Teatristas de Panamá (Astep), en la que se nota el crecimiento del número de espectáculos sobre las tablas, de 72 obras montadas en 2012 a 83 en 2015.

Aunque la Astep mide en general datos sobre la actividad teatral, sus indicadores no determinan cuánto es el número exacto de asistencia real durante cada temporada. Se limita a calcular la cantidad de personas que podrían haber copado las salas de teatros o espacios alternativos donde se desarrollaron los montajes.
Por ejemplo, una de sus gráficas muestra que para el período de 2012 habrían sido 257 mil 41 espectadores totales, y en 2015 habría aumentado a 261 mil 613 individuos.

Sobre la deficiencia cuantitativa en los números, la actriz y productora del grupo Teatro Carilimpia, Maritza Vernaza, quien estuvo en la junta directiva de Astep hasta 2015, justifica que “la asistencia real no se ha podido medir, puesto que requiere que los productores de obras y las salas de teatro compartan información sobre la cantidad de público que asiste a sus obras, ya sea mediante taquilla, promociones especiales, cortesía a patrocinadores o preventa de funciones, entre otros”.
Vernaza guarda la esperanza de que estos esfuerzos se unan para lograr acuerdos en sucesivos estudios del gremio.
El público como protagonista
Teorías del comportamiento del consumidor apuntan a que una persona elige un producto por tres razones: la conductual, la cognitiva y la emocional.
La misma teoría es aplicada al ámbito de la cultura.
Al preguntársele a los encuestados del motivo de su presencia en el teatro para el musical Jesus Christ Super Star, el 35% se decantó por el argumento o tema de la obra, 21% por cultura, 16% dijo que por los actores o actrices, 14% por recomendación de un amigo o familiar y otros mínimos de 5% a 1% se repartieron en: por acompañar a una amistad, llevar a la nieta, por invitación o boleto regalado o porque algún integrante de la familia actuaba en el escenario.
Entre los datos arrojados por la encuesta se halló también que los asistentes van en compañía de familiares (44%) o amigos (26%).
Panorama
El factor cercanía
Una de las variantes que sacó a relucir la encuesta “Conoce a tu usuario”, desarrollada por la Dirección de Planificación y Presupuesto del Instituto Nacional de Cultura, es que la mayor parte de los asistentes, en ese caso, al Teatro Nacional en el Casco Antiguo (ahora inactivo por trabajos de remoldelación), se acercó a la localidad en auto propio.
El 90% de los espectadores -vinculado al estrato medio- se movilizó desde su residencia o sitio de hospedaje en automóvil. Otro 3% lo hizo por medio de autobús o Metro, otro 2% tomando un taxi y otro 1% fue llevado en el carro de un amigo o caminó hasta el lugar.
Afinidad
Para la gestora cultural Lyann Leguísamo, esto es un signo de lo poco accesible que pueden resultar algunos puntos donde se ofrecen espectáculos artísticos, que influyen en que las personas desistan de apreciar la cultura.
“Los espacios para el oficio artístico también han sufrido la falta de planificación urbanística”, plantea la también directora del conglomerado Openartspty.com. Por lo que propone que las autoridades hagan esfuerzos para diseñar un plan de estructura que esté al alcance de todos los ciudadanos. Dentro de los derechos culturales, “se expresa precisamente que para ejercerlos debemos tener acceso físico a la cultura”, remarca Leguísamo.
Conexión cotidiana
En ocasiones la cartelera cultural ofrece espectáculos de forma gratuita, que no son aprovechados al máximo por el público.
Este desinterés es justificado por Leguísamo basándose en que por generaciones los eventos de tipo cultural no fueron gratuitos, y por tanto hay gente “no acostumbrada a esperarlos”. Al final, “las personas desconocen qué hay en estos eventos y qué de bueno tendría su contenido para ellos”.
Factores condicionantes, según la gestora cultural, es que muchas de las obras o eventos que se organizan no reflejan la cultura de las personas, ni significan nada dentro de sus vidas, ni evidencian las tradiciones de sus comunidades.
Al respecto, el economista cultural Javier Stanziola vislumbra un mejor horizonte para la cultura si se evalúan las estadísticas con detenimiento.
Cree que es urgente reunir “información sobre la oferta y demanda cultural”, para así diseñar el devenir del sector en la dirección correcta.
“Esto no sería un proyecto de alto costo. Es cuestión de coordinar, enfocar esfuerzos y utilizar la información que está enterrada en gavetas y computadoras de organizaciones culturales”, sostiene Stanziola.
Precio y competencia
En una medición mensual, de los posibles espacios culturales a los que asisten los panameños, la balanza se inclinó con un 40% por el cine y seguidamente el 36% eligió el teatro.
Sin embargo, la desventaja se refleja marcadamente a la semana, cuando el 74% del público escoge el cine en vez del teatro.
Una de las afectaciones pudiera ser el costo de la entrada a obras de teatro, que promedia entre $15 a $20 dólares por boleto (sin tomar en cuenta los de tipo musical, los cuales son más elevados).
Martiza Vernaza, actriz y productora de Teatro Carilimpia, asiente que es probable que el precio de entrada limite la asistencia de cierto segmento de la población. Al mismo tiempo cree que se abren oportunidades de obtener entradas a precios bajos mediante plataformas web de ofertas (ej. Oferta Simple), revendedores y promociones especiales mediante redes sociales.

