Un nuevo homenaje para Frida, la perra de la Marina mexicana, que se ganó el corazón de la comunidad mundial al participar de las labores de rescate tras el terremoto de 7.1 grados ocurrido el 19 de septiembre de 2017, se dio esta semana en Puebla.
En el parque Ecológico de ese estado se develó una escultura de la perra rescatista, con su antifaz para proteger la vista y las botas para sus patas, junto a su entrenador Israel Araúz, quien tiene el puño en alto, señal usada durante las labores de rescate para que hubiera silencio y así escuchar a las víctimas que estuviesen entre los escombros.

En la placa que lleva la escultura se lee: “Símbolos memorables de la fuerza que podemos tener las y los mexicanos cuando decidimos unirnos por grandes causas”.
La obra fue elaborada por Alberto García Nava y Will Carachure Vielma y fue develada por el gobernador de Puebla, Tony Gali y su esposa Dinorah de Gali.
El gobernador en su cuenta de Twitter aseguró que la escultura “representa los valores que nos unen” y que servirá para recordar “el poder de la solidaridad, la gratitud y la voluntad humana”.
En el parque también se exhibe la exposición fotográfica "Héroes anónimos", un homenaje a los 165 mil voluntarios mexicanos y extranjeros que participaron de las labores de rescate en los lugares afectados por el terremoto.
La perra labrador retriever tiene nueve años y es integrante del equipo de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas de la Secretaría de Marina-Armada de México, y ha también ha participado en labores de rescate fuera de México.
En Haití estuvo tras el terremoto de 7.3 grados ocurrido el 12 de enero de 2010; en Guatemala, en el rescate de víctimas de un alud en 2012 y en Ecuador, luego del terremoto de 7.8 grados acaecido el 16 de abril de 2016.
En enero pasado, la perra rescatista donó sus botas al Museo del Calzado “El Borcegui”, para formar parte de su exhibición.