PANAMá JAZZ FESTIVAL

Entrevista al saxofonista Miguel Zenón, un puertorriqueño que usa el 'jazz' como vehículo de identidad

Entrevista al saxofonista Miguel Zenón, un puertorriqueño que usa el 'jazz' como vehículo de identidad
Entrevista al saxofonista Miguel Zenón, un puertorriqueño que usa el 'jazz' como vehículo de identidad

El jazz llegó a la vida del puertorriqueño saxofonista Miguel Zenón para quedarse.

Este nominado al premio Grammy, quien cursó una licenciatura en estudios de jazz en el Berklee College of Music, así como una maestría en jazz performance en la Escuela de Música de Manhattan, recuerda su hogar en su natal San Juan rebosante de música.

Desde que tiene uso de razón se vio inmerso entre notas, ritmos y melodías. "Desde chiquito estaba en la escuela en un coro, no sabía leer música, pero sí me relacionaba con la música de oído. Tocaba un poco de flauta dulce antes de aprender a leer música, incluso", dijo en una entrevista telefónica desde Nueva York, donde reside. Hoy, a las 8:00 p.m., Zenón tocará en la Noche de Gala del Panamá Jazz Festival junto a Danilo Pérez, Rubén Blades, Omar Alfanno, John Patitucci y Brian Blade en el Teatro Nacional.

De niño sentía una atracción particular por la música, y "eso fue lo que me hizo ir a estudiar desde los 11 años saxofón clásico a la Escuela Libre de Música de Puerto Rico, pero no fue hasta que descubrí el jazz que decidí que ese era mi camino".

Este músico de 38 años confiesa que no se imagina sin el jazz, género que define como un "lenguaje" capaz de hablar de la identidad nacional, tema que lo llevó a lanzar en 2014 Identities are Changeable (Las identidades son cambiables), su más reciente producción, cuyas canciones incluyen entrevistas a neoyorquinos con ascendencia puertorriqueña.

"Me impresionó mucho esta idea de lo que representa la identidad para muchas de estas comunidades fuera de Puerto Rico: [buscaba plasmar] lo que representa para ellos ser puertorriqueño. Trabajé una serie de entrevistas con personas que conozco, las cuales han nacido en Nueva York pero son de raíces puertorriqueñas".

Las entrevistas –continúa Zenón– recrean "un tipo de narrativa" centrada en temas como el idioma (el español contra el inglés), la identidad, la conexión con la tradición y la patria.

"Alrededor de todos estos temas escribí composiciones musicales para un formato de big band, y dentro de esas composiciones usé pedazos de las entrevistas para interactuar con la música. Cuando se escucha la percusión, uno escucha parte de las entrevistas que se hicieron, interactuando así con la música, y trabajando con la idea de que la identidad puede ser algo que puede cambiar y puede mutar dentro de una misma persona".

Zenón tiene 16 años de residir en Nueva York, pero antes vivió tres años en Boston. Se siente orgulloso de sus raíces puertorriqueñas, está casado y tiene una hija nacida en Estados Unidos, a quien "no le va a faltar escuchar música. Nosotros siempre tenemos música en casa".

 

OBSESIONADO POR HACER 'JAZZ'

Zenón se siente cómodo y a gusto tocando el saxofón, una pasión que le mantiene las manos ocupadas y que le roba el aire desde los 11 años.

"Uso un saxofón Selmer Mark 6, que es un modelo bastante conocido", dice vía telefónica a este diario. "Yo toco saxofón alto. Uso unas cañas que se llaman Rico Jazz Select, y una boquilla que se llama Meyer. A diferencia de muchos saxofonistas que conozco, no me gusta cambiar de equipo, o sea que llevo con este equipo mucho tiempo ya".

Sin embargo, en ese instante en que decidió estudiar música, fue el piano el que ocupó su mente.

"Cuando empecé a estudiar en la escuela, inicialmente el instrumento que me atraía era el piano, pero cuando llegué al primer día de la matrícula ya todos los espacios de piano estaban llenos. Sin embargo, alguien en mi familia tenía un saxofón, y simplemente me pareció la opción más lógica [escoger ese instrumento]. En ese momento estaba más atraído por la música como tal que por un instrumento específico. Lo que me interesaba era hacer música, y me parecía el saxofón un buen camino, y eventualmente se convirtió en mi voz".

En una entrevista, este músico brinda detalles sobre lo que representa el jazz en su vida, cómo fusiona la música latina con el jazz y quiénes son sus ídolos.

¿Qué representa para usted esta oportunidad de tocar en el Panamá Jazz Festival?

Estoy muy contento. Me han dado la oportunidad de visitar Panamá por primera vez, y además de poder participar con el proyecto que ha trabajado Danilo Pérez desde hace tantos años. A Danilo lo conozco desde mis tiempos de estudiante en Berklee en Boston, y desde entonces ha sido una de las personas que más me ha inspirado.

 

¿Como llegó el ‘jazz’ a su vida?

Empecé a estudiar la música en la Escuela Libre de Música de Puerto Rico a los 11 años, y allí la formación era exclusivamente de música clásica, pero en cuarto o quinto año de la escuela descubrí el jazz por medio de amigos, quienes me pasaban casetes de Charlie Parker, Miles Davis, John Coltrane, y me atrajo mucho el elemento de la improvisación del jazz, que no es exclusivo de este género, pero que sí está ligado a un lenguaje muy específico. Me obsesioné con la idea de tratar de entender lo que estaban haciendo estos músicos, y ahí el jazz se convirtió en el centro de mi vida.

 

¿Qué caracteriza su música?

La música que hago, en su gran mayoría, está ligada al lenguaje del jazz. Es la música que más escucho y estudio, pero de un tiempo para acá me he interesado mucho en explorar, igual que el jazz, la música latinoamericana, específicamente la puertorriqueña, para encontrar un balance entre elementos que vienen básicamente de esos estilos de música y elementos del jazz, y que haga una música que me represente a mí entre los dos mundos que yo vivo, sea como músico de jazz y músico latinoamericano puertorriqueño que soy.

 

¿Cuál fue la primera pieza de ‘jazz’ que lo marcó?

Recuerdo que una pieza que me causó mucha impresión fue una que grabó Charlie Parker con la orquesta de Frank Grillo Machito llamada Mango mangüé. Me impresionó mucho cómo un músico como Charlie Parker, que no venía desde un punto de vista latinoamericano, podía relacionarse en un idioma que no fuera el de él y hacerlo sonar como suyo. Me impresionó mucho la combinación de los elementos afrocubanos con los del be bop. Me impresionó y plantó en mí como algún tipo de semilla entre lo que es la historia y la relación tan larga que tiene la música latinoamericana con el jazz.

 

¿Qué saxofonistas aconseja escuchar?

Charlie Parker es mi favorito, pero también exhortaría al público a escuchar a los músicos que inspiraron a Charlie Parker, como Coleman Hawkins y Benny Carter, que fueron maestros que de verdad plantaron la base de lo que es el saxofón en el jazz.

 

¿Qué lo hace feliz?

La música, mi familia, el deporte.

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