La reina Isabel II y varios miembros de la familia real británica asistieron el lunes a un oficio religioso de Navidad, en una iglesia ante la que se había reunido una multitud de vecinos de la zona.
En la comitiva estaba también la recién llegada Meghan Markle, prometida del príncipe Enrique.
Markle sonrió y saludó brevemente con la mano camino de la iglesia, en su primera aparición pública con la reina.
La pareja se detuvo a conversar con varios vecinos durante el regreso a la residencia real.
La reina llegó acompañada por su esposo, el príncipe Felipe, y familiares cercanos como su nieto el príncipe Guillermo y su esposa, Catalina, que se espera dé a luz al tercer hijo de la pareja en primavera.
Guillermo y Catalina también se detuvieron a conversar con vecinos, que esperaban desde temprano, a pesar del frío, para entregar flores a la familia real.
Había más gente que en años anteriores debido, tal vez, a la curiosidad que despierta Markle.

