La segunda noche de conciertos del Panamá Jazz Festival tuvo notoriedad. Los artistas invitados, Benny Golson y Phil Ranelin, fueron ovacionados de pie por un público que disfrutó de cada melodía.
La velada del 13 de enero en el Ateneo de la Ciudad del Saber transcurrió de forma íntima y animada. A las 8:05 p.m. las candilejas del proscenio iluminaron a los músicos de la Fundación Danilo Pérez quienes acompañados por Ranelin realizaron un homenaje al artista estadounidense de ascendencia panameña Eric Dolphy.
Pese a su porte delgado y voz tenue, el trombonista Ranelin aportó vigor a la noche con una selección de canciones cuya fuerza latina hizo enganche de inmediato con los asistentes.
Seis canciones, en su mayoría selecciones del álbum Inspiration (2004), fueron interpretadas con precisión por los músicos istmeños, encabezados por un septuagenario Ranelin quien no paró de bailar en la tarima.

En su haber artístico, Ranelin tuvo la oportunidad de coincidir con Dolphy, razón por la que en su disco se incluyen tres temas inspirados en las melodías del célebre músico de vientos madera y cuya suite Shades of Dolphy fue parte emotiva del recital.
CREADOR DE ESTÁNDARES
Tras un breve receso, el saxofonista Benny Golson le dio un giro interesante a la noche. Acompañado de un cuarteto de músicos, el saxofonista y arreglista arribó al escenario, calificando como "fantástica" su primera visita al istmo.
A diferencia del inicio de la velada, Golson presentó canciones ricas en armonías y anécdotas, por ejemplo Whisper Not, un blues escrito en 20 minutos durante un viaje realizado a París (Francia) en los años 1950. Igualmente I Remember Clifford, dedicada al desaparecido trompetista estadounidense Clifford Brown, caló de forma emotiva en la audiencia.
Los músicos que acompañaron a Golson, autor de centenares de composiciones para artistas como Miles Davis y John Coltrane, también llevaron vítores por su ejecución íntegra en temas como My Funny Valentine.
