El cuento de Navidad musicalizado por Piotr Ilich Chaikovski y relatado en un lenguaje corporal, es a la vez un arte y una lección para los bailarines jóvenes.
David Makhateli, director artístico de la productora de ballet europea D & D Art Productions, lo deja saber cuando dice que “El Cascanueces es un obra en donde el talento joven aprende”.
El bailarín, que produce con Pro Danza esta pieza que se presentará en diciembre en Panamá, lo dice por experiencia, pues ha visto cómo los directores y productores “te presionan cuando eres joven para que lo hagas bien”.
Makhateli visitó la semana pasada el istmo para estar presente en las audiciones del ballet de Petipa.
Buscaba, entre bailarines jóvenes, habilidad para aprender pasos, líneas corporales para los papeles particulares, ejecución técnica y pasión.
David Makhateli
Director artístico de D&D Productions
Un día después estaba satisfecho con lo visto, pues ha notado avances en el ballet panameño. Desde 2000, cuando trabajó por primera vez con Aída Orillac y María Eugenia Herrera, de Pro Danza (en ese entonces como bailarín), ha visto que la técnica de los estudiantes de danza se ha fortalecido.
De la audición, en la que participó más de un centenar y medio de bailarines, comenta que los niños deben intentar obtener diferentes papeles, comenzando por el corps de ballet (grupo de bailarines que no son solistas).
“Yo audicioné para corps de ballet cuando recién me gradué de la escuela, e hice todo, hasta que llegué a ser bailarín principal”, recuerda.
El que los chicos aprendan a moverse en conjunto, a observarse los unos a los otros y absorber todo el conocimiento posible sería su mayor satisfacción, según plantea el bailarín.
“Tengo muchos conocimientos para compartir”, afirma quien bailó El Cascanueces como principal por primera vez en Houston (Estados Unidos), y que en Panamá lo interpretó junto a Cristina Quijano, primera bailarina del Ballet Nacional.
“Yo bailo con gente que lo hace con pasión, no con los que solo bailan. En los niños exijo pasión, concentración, disciplina y ejecución. Eso es lo que busco”, dice.
UNA PIEZA ATEMPORAL
En El Cascanueces compartirán los papeles principales bailarines panameños e invitados, que se turnarán en las dos funciones diarias programadas.
El hada de azúcar será la bailarina Daria Makhateli, esposa del director artístico, y también participarán otros bailarines de alto nivel de quienes no fue revelado el nombre.
En cuanto a los panameños, el director comenta que tiene algunos bailarines en mente para los papeles principales, pero tendrá que observarlos con atención durante los ensayos.
Los bailarines serán precisamente los que le den un toque fresco a la obra centenaria.
“Todos los Cascanueces son diferentes, tienes a personas diferentes. La coreografía es igual, pero es nuevo, tiene un acercamiento distinto”, concluyó.
