ISRAEL

El Museo del Holocausto o el recuerdo de nuestro lado oscuro

El Museo del Holocausto o el recuerdo de nuestro lado oscuro
Hay 100 pantallas de video que muestran testimonios de sobrevivientes y cortometrajes.

Quien se interese por la historia universal y en particular la de la barbarie humana debería visitar el Monte Herzl, en Jerusalén, Israel. Allí, en la ciudad epicentro de las religiones monoteístas de la Tierra, se encuentra el Museo del Holocausto o Yad Vashem, inaugurado en 1946 en memoria de los millones de judíos víctimas del genocidio perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial por la Alemania nazi.

Es un recorrido por nuestro lado más oscuro que además nos muestra aquello que compartimos: el instinto o el deseo de resistir de todas las maneras posibles al odio, la violencia y la muerte.

¿Cómo fue posible que en el corazón de Europa, en la tierra de grandes filósofos, médicos e intelectuales, en pleno siglo XX se diera una catástrofe de tal magnitud? Es una pregunta que muchos nos hacemos en silencio tras el shock que significa ver y escuchar estas historias.

Muchísimo antes, el poeta alemán Heinrich Heine (1797-1856), con un sentido casi premonitorio, había dicho algo que lo puede explicar: “donde se queman libros se terminan quemando también personas”. Es decir, el odio y la intolerancia hacia una persona por su raza, opiniones o incluso estilos de vida diferentes.

Durante una visita al museo, Eliana Rapp Badihi, jefa del equipo educativo de habla hispana y portuguesa de la Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto de Yad Vashem, nos recordó que en el caso del antisemitismo algunas de sus raíces pueden estar en la creencia medieval de que los judíos merecían ser perseguidos porque negaban a Jesús. No obstante también los prejuicios tienen cimientos por cuestiones raciales, como las leyes de Nuremberg adoptadas en Alemania en 1935 bajo el mando de Adolf Hitler con las que se buscaba evitar la mezcla racial entre el pueblo alemán y la comunidad judía.

Pese a lo abrumador que puede ser una visita de este tipo, el hecho que también se muestren los diferentes tipos de resistencia del pueblo judío, ese deseo –por ejemplo- de hacer música y teatro en los campos de concentración, o esos esos hombres y mujeres que ayudaron a salvar vidas o que incluso combatieron durante la Segunda Guerra Mundial, deja un mensaje de esperanza.

Un poema leído en el museo del también poeta alemán Martin Niemöller (1892-1984), retumba en mi cabeza: “Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío. Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, no había nadie más que pudiera protestar”.

 

 (Esta nota fue modificada el martes 28 de mayo de 2019, a las 10:04 a.m., para corregir los nombres Yad Vashem y Monte Herzl).


Última Hora

  • 05:01 Lo que la IA no puede hacer por nosotros Leer más
  • 05:01 ¿Quién gana, Cristiano o Messi? Leer más
  • 05:00 Hoy por hoy: la escuela no puede ser territorio de miedo Leer más
  • 05:00 Más rangos, nuevas armas y otras reglas: así cambió la Policía Municipal de Panamá Leer más
  • 05:00 50 lotes de café panameño, bajo custodia, esperan subasta internacional Leer más
  • 05:00 Qué se puede aprender del choque contra la Luna de un cohete de SpaceX que estaba a la deriva Leer más
  • 05:00 3 momentos que marcaron la posesión de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia Leer más
  • 05:00 Pandeportes: ocho años, cuatro adendas y un contrato ligado a la cuñada de Ordóñez Leer más
  • 05:00 Heineken consolida operación a Panamá y reporta crecimiento en las ventas y participación en el mercado Leer más
  • 05:00 El misterio de las epidemias que diezmaron a los indígenas de América: ¿dónde están sus restos? Leer más