EXHIBICIóN EN MIAMI

Nuevo arte para príncipe saudí: una sala llena de calabazas

Nuevo arte para príncipe saudí: una sala llena de calabazas
El trabajo de Yayoi Kusama se titula 'El eterno amor que tengo por las calabazas'.

Desde que un príncipe saudí pagó 450 millones de dólares por una pintura de Da Vinci hace dos años, el mundo del arte ha estado tratando de descubrir qué más terminará en el reino del desierto.

Una respuesta está ahora en exhibición en un museo de Miami, que indica que la Colección de la Comisión real para Al-Ula es el prestamista de una obra del fenómeno artístico mundial Yayoi Kusama.

El trabajo inmersivo de Kusama titulado El eterno amor que tengo por las calabazas, está en exhibición en el Instituto de Arte Contemporáneo del 12 de octubre al 31 de enero, según el sitio web del museo. La instalación de 2016 incluye un “conjunto fascinante de las calabazas manchadas exclusivas de Kusama dentro de una habitación chapada de espejos y alumbrada con iluminación LED”.

Los sauditas compraron el arte Kusama hace unos seis meses, según una persona con conocimiento del asunto, que se negó a ser nombrada porque el asunto es privado.

“Nos complace presentar por primera vez a nuestra comunidad de Miami un trabajo que ha sido popular entre el público de museos de todo el mundo”, dijo Tommy Pace, subdirector del museo, en un comunicado. El museo señala que la galería Iigo Philbrick apoya la exhibición.

El problema es que alguien más dice que ya es de su propiedad. La empresa alemana de inversión en arte Fine Art Partners demandó a Philbrick y su galería el mes pasado, alegando incumplimiento de contrato y en busca de la devolución de 14 millones de dólares de arte que compró en su nombre, incluida la sala de calabazas.

Philbrick y la firma fueron socios en la compra, comercialización y venta de arte al menos desde 2015, según la demanda, que fue presentada el mes pasado en un tribunal estatal en el condado de Miami-Dade y tuvo el cubrimiento de Artnews.

Fine Art Partners compró el Kusama por 3.3 millones en 2017 a través de Philbrick, quien fue autorizado para almacenar, comercializar y revender el trabajo por el precio objetivo de 5 millones de dólares; fue recogido de la casa de subastas Phillips en Nueva York y Philbrick lo aseguró por 4.6 millones de dólares, según documentos de la corte.

 Aquí es donde los sauditas entran en escena.

Un acuerdo con el Instituto de Arte Contemporáneo, fechado 11 de septiembre, establece que el Kusama está en préstamo al museo por una entidad llamada MVCA en Riad, Arabia Saudita, y cita a la Colección de la Comisión real para Al-Ula como nombre del prestamista.

La comisión es una entidad del gobierno saudita que supervisa el desarrollo en Al-Ula, una región arqueológicamente rica en el noroeste. Convertir al reino en un destino cultural forma parte de una agenda de alto perfil esbozada por el príncipe heredero Mohammed bin Salman.

No queda claro si Fine Art Partners estaba al tanto de la venta del Kusama a los sauditas.

Ni Philbrick ni sus abogados respondieron llamadas y correos electrónicos en busca de comentarios sobre la disputa. Un correo electrónico en busca de comentarios de la Comisión real para Al-Ula no fue respondido de inmediato.

“La instalación permanecerá en exhibición, según lo planeado, hasta el 31 de enero de 2020”, dijo Pace del museo en un comunicado. “El trabajo está en préstamo al museo por una colección privada. No estábamos al tanto de la disputa cuando se planeó la exposición, pero parece ser un problema entre los propietarios anteriores”.

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