El príncipe Carlos encabezó el domingo la ceremonia anual británica del Día del Armisticio en honor a los muertos en guerras, en el papel que su madre la reina Isabel II desempeñó más de seis décadas.La monarca de 91 años, vestida de negro, observó la ceremonia en el cenotafio de Londres desde un balcón cercano junto a su esposo el príncipe Felipe, de 96 años.
La reina, que gradualmente está reduciendo sus compromisos oficiales tras 65 años en el trono, le había pedido a su hijo y heredero de 68 años que colocara una corona de amapolas en su nombre.
Los nietos de Isabel II, los príncipes Guillermo y Enrique, ambos veteranos de las fuerzas armadas, y otros miembros de la realeza colocaron otras coronas rojas al pie del monumento.
Líderes políticos británicos, representantes religiosos y dignatarios de la Mancomunidad de excolonias de Gran Bretaña también asistieron a la ceremonia en el centro de Londres, donde pusieron coronas en el sencillo monumento de piedra de Portland que lleva inscritas las palabras “a los gloriosos muertos”.
