La Gran Manzana despide la Semana de la Moda, pero antes deja sus “lecciones aprendidas” luego de ocho días de pasarelas que buscan hallar acomodo en la temporada de verano 2016.

Los deseos de libertad se impregnan al vestir, pasando por los colores llamativos, entre ellos el naranja, que había quedado en desuso y ahora retoña fulgoroso.

Los vuelos en el textil se mantienen con su característica movilidad, mientras que el ajuar se recata para solo dejar ver la piel en los hombros al aire libre.

Si de peculiaridades se trata, la vestimenta de la hora de dormir es sacada a flote en una de las propuestas más atrevidas por parte de cuatro pesados de la moda (Calvin Klein Collection, Givenchy, Michael Kors y Narciso Rodríguez), quienes le imprimen protagonismo al encaje chantilly como atuendo de seducción para la calle.
Las cintas decoradas en forma de lazos se apoderan de ciertas creaciones para llamar la atención con sus extendidos finales, que para algunos parecerán más un accesorio para justificar cualquier intento de tropiezo, pero para los modistos no es otra cosa que el rescate infantil en la vestimenta de la dama actual.
El cabello se suelta en la temporada calurosa del año para abolir la rigidez y conciliarse con cualquier rastro de melena rebelde. Con ello, también el maquillaje se tornó más natural en la cita neoyorquina que por excelencia pronostica las tendencias para la estación veraniega.






