A Tom Cruise se le nota que le gusta su nueva Misión: Imposible, la quinta película de la saga que protagoniza, y que tuvo hoy su estreno mundial en Viena, una de las localizaciones por las que pasa el superagente Ethan Hunt en sus esfuerzos para salvar, de nuevo, al mundo.
La estrella estadounidense se tomó su tiempo con los miles de fans mientras paseaba por la alfombra roja camino a la ópera de Viena, donde tuvo lugar la presentación mundial de la película Mission: Impossible: Rogue Nation (Misión Imposible: Nación Secreta).
"Estoy muy orgulloso de lo que creo que hemos logrado con esta película", explicó Cruise.
"Me siento tan privilegiado de haber hecho cinco de ellas, son películas muy difíciles, con muchos desafíos. Cuando las estoy haciendo siempre pienso en la audiencia, en qué les va a entretener, qué puedo hacer para empujar hacia el siguiente nivel", declaró.
En Misión: Imposible: Nación Secreta, el agente Hunt y sus compañeros de la agencia ultrasecreta IMF se enfrentan a The Syndicate, una malvada organización que busca cambiar el orden mundial mediante el terrorismo.
En su lucha por impedirlo, Hunt se sube en marcha a un Airbus A400m y vuela agarrado a su costado por un buen rato; se lanza en moto a 190 kilómetros por hora por una carretera de montaña; y casi se ahoga tratando de robar información de una inexpugnable "caja fuerte" informática.
Y todo sin abusar de los efectos especiales, y con un Cruise que, a sus 53 años, insiste en implicarse totalmente en las escenas de acción y en hacer la película lo más real posible.
