Vacaciones solidarias: un viaje para ayudar

El modelo de vacaciones solidarias apuesta por un voluntariado fuera de las fronteras.

Vacaciones solidarias: un viaje para ayudar
Vacaciones solidarias: un viaje para ayudar

Arantxa de Miguel Villegas acomodó el equipaje, y entre las cosas que metió en su maleta llevaba curiosidad y ganas de ayudar. Se iba de vacaciones, pero no sería igual a lo de siempre. Esta vez iría a otro continente, a convivir con gente que veía por primera vez para ayudarla.

Cambió sus 15 días libres en la empresa donde trabaja en España, por 15 días de apoyo a los niños de una comunidad rural en Guatemala, y se sumó así a quienes han vivido la experiencia de unas “vacaciones solidarias”.

Esta modalidad de ayuda voluntaria se ha hecho común en Europa.

Hay quienes aprovechan sus vacaciones no solo para conocer otros destinos, sino para dejar algo de ellos mismos en las comunidades que visitan, y llevarse a cambio una experiencia de vida.

Actualmente, existen organizaciones que ofrecen la posibilidad de viajar a diferentes destinos, los más populares en este aparte son África y Latinoamérica. En el caso de Arantxa, viajó por iniciativa de la empresa donde trabaja, que realiza sus proyectos de voluntariado en Latinoamérica. Pero también hay organizaciones, como Afrikable, que ofrecen planes de viaje por un mes o 15 días a alguna comunidad de África.

Sobre la experiencia, hay quienes han dado testimonio. Uno de ellos es el de Julio Hernán, que se puede encontrar en el sitio web de Afrikable.

“Esta experiencia ha cambiado mi vida por completo. He conocido gente maravillosa, tanto personas locales como los que vacacionan y turistas. También me llevo grandes amigos que nunca olvidaré”, expresa.

Pero no solo en España se cuenta con la posibilidad de hacer un trabajo voluntario más allá de las fronteras. En Panamá, Aiesec trabaja de la mano con cuatro universidades para hacer intercambios culturales y trabajo social.

Hay oportunidades disponibles en Argentina, Costa Rica, Colombia y Brasil.

Para participar debe ser estudiante o recién egresado, de entre 18 y 29 años, querer colaborar en proyectos sociales y ser culturalmente tolerante. Además, es necesario seguir ciertos pasos, entre los que están recibir una sesión informativa y hacer un pago que incluirá el hospedaje y la alimentación.

Posiciones encontradas

Con respecto al difundido modelo de vacaciones solidarias, aunque en principio, la idea es apoyar a otras comunidades, Laura Carmona, citada por la agencia de noticias EFE y experta en cooperación internacional para el desarrollo con África Subsahariana, ha identificado algunas deficiencias del programa.

“El voluntario es una persona de paso, no remunerada y no experta en el campo. Lo que afecta a la incidencia de los proyectos y a las comunidades locales es que ven pasear a extranjeros pudientes que desconocen la idiosincrasia local y que creen saber qué necesitan los locales”, cita el reportaje.

Es por eso que propone que antes de cada viaje que se emprenda, la organización que lo lleve a cabo le brinde a los voluntarios la mayor formación posible y profundice en el contexto cultural de cada país que visiten.


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