Una parada inesperada en la ciudad de Panamá derivó en toda una experiencia educativa y musical. El trompetista, Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas y múltiple veces laureado Wynton Marsalis se detuvo en el país junto con 20 músicos de la orquesta del Jazz at Lincoln Center de Nueva York, Estados Unidos, para apoyar el trabajo socioeducativo que realiza la fundación Danilo Pérez.
La visita, que conforma su gira latinoamericana y que en un principio estaba programada para realizarse en Venezuela, en celebración del cuadragésimo aniversario del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de ese país, fue pospuesta. Consecuentemente, los músicos decidieron modificar su agenda y viajar a Panamá para una corta educación artística.
“Agradecemos a mi hermano Wynton Marsalis y al Jazz at Lincoln Center por todo el apoyo que hemos recibido durante su estadía”, dijo el pianista Danilo Pérez, en un comunicado emitido el fin de semana.
La experiencia, que desde el pasado 10 de marzo se inició con talleres musicales entre alumnos y el profesorado de la fundación istmeña dedicada a la formación musical, terminó el 14 de marzo con actividades diversas.
Dos noches de conciertos, en el Danilo’s Jazz Club en el American Trade Hotel y una función didáctica al aire libre cerraron con broche de oro la programación de los músicos norteños, quienes tras su partida el día de hoy dejan estros melódicos y un espíritu de construcción en torno a las artes en el ámbito educativo.
Charla con Marsalis
Desde Thelonious Monk hasta Wayne Shorter e incluso los panameños Rubén Blades y Danilo Pérez, la inspiración de Marsalis en el jazz es heterogénea.
Empero, para el músico laureado en 1997 con un premio Pulitzer a la Música y varios Grammy bajo el brazo, la ejecución musical se debe en gran medida a la educación.
Marsalis, quien además de sus funciones como director del Jazz at Lincoln Center se dedica a impartir clases didácticas y magistrales entre niños y jóvenes, opina que si a los muchachos no se les educa en materia musical, terminarán creciendo carentes de gusto y sensibilidad por expresiones de calidad.
En entrevista con este diario, Marsalis, de 53 años, explicó el riesgo de muchos jóvenes de convertirse en “consumidores” desprovistos de un discernimiento sólido sobre las artes.
El género jazz no se exime de esta realidad, que según el trompetista nacido en Nueva Orleans, también lucha por la atención de la audiencia juvenil en Estados Unidos.
Esa espiral, que requiere del “esfuerzo de los adultos” para revertir esa mirada mercantilista con que son vistos los jóvenes en la actualidad, explica Marsalis, es parte del porqué dedica tanto afán a la enseñanza musical.
Marsalis, quien adquirió su primera trompeta a los 6 años y a los 12 años comenzó formalmente su instrucción musical, visualiza al jazz como “música americana”.
“Fue concebido en Estados Unidos, pero es americana”, dice el músico, quien agrega que su ejecución no es exclusiva de los norteños, pues su expresividad, capacidad de improvisación y lenguaje, aunque forman parte de una herencia etnográfica, también descuellan como un legado que Marsalis define como “humano... universal”.
La gira latinoamericana de Marsalis y la orquesta Jazz at Lincoln Center continuará esta semana con su agenda de presentaciones, con un concierto mañana en la ciudad de Lima, Perú.
