Esta semana se estrena en Panamá The Conjuring 2: The Enfield Poltergeist. Los seguidores del cine de terror lo tienen claro por tratarse de una de las películas de gritos y sustos con mayor acogida en los recientes años.
La primera entrega (The Conjuring, 2013), incluso, recibió el “aprobado” de los casi siempre antipáticos críticos de cine con un puntaje de 86 sobre 100, según recoge el portal www.rottentomatoes.com, especializado en las calificaciones que otorgan los medios de comunicación.
The Conjuring 2: The Enfield Poltergeist llevaba hasta este jueves, 9 de junio, un 67/100, bajando el nivel de su trama, según los críticos.
Se ilustra así el arriba y abajo del género de terror cinematográfico, capaz de sorprender con una propuesta novedosa y desgastarla de inmediato en una segunda o más entregas.
Más ejemplos. Ocurrió también con The Ring (2002), que alcanzó la categoría de aceptable con un 72/100, mientras que su secuela de 2005 cayó estrepitosamente a un 20/100.
El patrón regresó con Paranormal Activity, que en su entrega de 2009 logró aplausos de más de uno con 86/100 y en sus siguientes entregas fue cayendo a un penoso 24/100 en su cuarta parte.
Cierto es que en la historia del cine las segundas y más partes no se destacan por ser las más destacadas y/o recordadas salvo casos como The Godfather Part II o Toy Story 2, pero los responsables de hacer películas de miedo son de los más entusiastas en repetir una y otra vez una fórmula con tal de que rinda algún dividendo en las taquillas (Vea las siete partes de Saw).
Y no importa si el producto es reverenciado o despreciado por su calidad. Importa su balance financiero. El caso insignia reciente es Paranormal Activity, que en su estreno en 2009 logró recaudar 193 millones 355 mil 800 billetes verdes, con una irrisoria inversión de 15 mil dólares, según consta en el sitio www.boxofficemojo.com, que se encarga de recopilar los datos de taquilla del cine. Por eso han hecho muchas partes más.
No es casualidad que personajes legendarios del cine de escalofríos como Freddy Krueger y Jason Voorhees tengan poco más de 20 películas protagonizadas entre ambos.
El cine que llega de Hollywood busca entretener al público y al parecer estar en zozobra dentro de una sala de proyección divierte y atrae mucho, si se mira la rentabilidad dentro del género de miedo, que a lo largo de las décadas ha regalado títulos de culto como Psycho (1960) de Alfred Hitchcock, The Exorcist (1973) de William Friedkin o The Shining (1980) de Stanley Kubrick.
