Por una epidemiadesalud

El tiempo es oro en lo que se refiere a la búsqueda de mecanismos para evitar que el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) afecte más vidas.

+info

Por ello, hoy los esfuerzos para frenar la pandemia se están dirigiendo a utilizar la terapia antirretroviral de forma temprana, de manera de frenar su impacto.

Que el tratamiento sea visto como una herramienta de prevención es lo que propone un memorándum de entendimiento, que fue firmado esta semana entre el Ministerio de Salud y el Centro de Excelencia en VIH/sida de la Columbia Británica (BC-CFE, por sus siglas en inglés) en Canadá, representado por su director, el doctor Julio Montaner.

En el acto de la firma, este científico argentino afirmó que el BC-CFE –centro de investigación basado en el hospital de St. Paul, Providence Health Care, un hospital de enseñanza de la Universidad de Columbia Británica– desarrolló inicialmente en 1996 la terapia antirretroviral de combinación, que transformó lo que era una enfermedad letal a corto plazo en un mal crónico manejable.

Añadió que a mediados de los años 2000 los resultados demostraron que no solo el tratamiento puede “parar la progresión de la enfermedad, sino que también en forma dramática y remarcable frena la transmisión de la enfermedad. O sea que, al invertir en tratamiento, podemos cambiar el curso de la enfermedad para individuos, pero también el de la epidemia en el ámbito local y finalmente en el mundo”.

El centro creó en 2006 una propuesta para la expansión del tratamiento, orientada a la prevención de morbilidad, mortalidad y transmisión. El hecho de que Panamá y otros países hayan adoptado esta estrategia aproxima al mundo “al comienzo de una nueva epidemia, pero una epidemia de salud”, afirmó.

En la siguiente página lea una entrevista con este científico, que lideró un estudio publicado en The New England Journal of Medicine en 2011, que halló que si una persona VIH positivo recibe la terapia y es adherente a esta, tiene 96% menos probabilidades de transmitir el virus. Ese hallazgo fue considerado por la revista Science como el descubrimiento científico de 2011.

Edición Impresa

ENVÍOS POR EMAIL